lunes, 12 de octubre de 2009

La timidez

De cara a la supervivencia en ambientes diversos, una especie necesita disponer de la mayor variabilidad interna posible. En la especie humana son provechosos los individuos poco impresionables por el miedo, capaces de luchar y sufrir los cambios, pero también son necesarios los individuos que perciben con inmediatez los peligros, asustadizos y por ello proclives a protegerse y advertir a los demás.

Entre los seres humanos hay tanta diversidad como en las flores, la cual se manifiesta en distintos talentos y diferentes rasgos de personalidad.

Algunos individuos se muestran desde pequeños bastante extrovertidos, dispuestos a hablar en público y a mostrar sus talentos frente a los demás, sin que la audiencia les intimide. Existen niños que se manifiestan sin permitir que el juicio ajeno los detenga. En cambio hay otros a quienes hablar en público, contestar una pregunta frente a sus compañeros de clase o declararle su amor a la persona que ama les plantea un gran dilema.


La mayoría de la gente tímida reconoce un aumento de la ansiedad cuando se ve obligada a tratar con desconocidos, gente más importante y autorizada que nosotros y personas del sexo opuesto son los tipos humanos que con mayor facilidad nos producen timidez. Todos sin excepción experimentamos miedo y nos intimidan ciertas personas o situaciones sociales, tener cierto miedo es sencillamente ser humano, no ser tímido.

La persona introvertida tiende a retirarse y evitar estímulos ya que es muy excitable, justo al contrario, la personalidad extrovertida busca activamente estímulos ya que sus sistemas no se activan con facilidad. El tímido es muy vulnerable y se ve especialmente afectado por las emociones relacionadas con el fracaso social como el apuro o la vergüenza. Las personas tímidas hablan de si mismas muy poco y no le agrada centrar la atención de los demás, de ordinario evitan cualquier confidencia con cualquiera que no esté en la esfera de su intimidad. Ser tímido equivale a experimentar una intensa sensación de miedo en un proceso de interacción con otras personas, especialmente con las desconocidas. Las emociones vinculadas a la timidez son 3: miedo, apuro y vergüenza. Una persona tímida suele ser poco visible, trata de pasar inadvertida, está semiencerrada en si misma (inhibición). Nos podemos encontrar en situaciones novedosas como ambientes desconocidos en nuestra ciudad o en otro país, también podemos coincidir con personas poco familiares O desconocidas. Nuestra inhibición surge en ambientes nuevos y tareas nuevas.

La inhibición ante la novedad y la timidez tiende a ser una de las diferencias precoces más persistentes en el desarrollo individual humano. Un niño tímido y miedoso en los primeros años de su vida es muy probable que siga siéndolo en su madurez, la timidez de un adulto está enraizada en su primera infancia. Los niños activos son propensos a la actividad durante todo el transcurso de su desarrollo al igual que los que son tranquilos y pausados tienden a seguir siéndolo, ante desconocidos de su misma edad los niños inhibidos prefieren la soledad, miran a sus compañeros sin interactuar con ellos o se dedican a la lectura o a dibujar antes que a jugar juntos. Los niños desinhibidos interactúan y les apetece ponerse a jugar de inmediato, el niño tímido posee una sensibilidad hacia cualquier matiz que se produzca en las relaciones sociales. Cuando una persona nace predispuesta al apuro va a tener esta predisposición siempre. Se pueden aprender no obstante estrategas para reducir el apuro.

Los tímidos viven atrapados entre dos miedos: ser invisible e insignificante a los demás, y ser visibles, pero sin valor. Están demasiado centradas en sí mismas, obsesionadas con el pasado, el futuro, o ambos, y también necesitan más tiempo para lidiar con los obstáculos de la vida. La buena noticia es que las personas tímidas con el tiempo logran todo lo que todos los demás, tienen citas, se casan y tener hijos. La mala noticia es, que les lleva un poco más de tiempo que al resto.

Los niños inhibidos suelen ser tranquilos y no recurren a tantas expresiones como los niños desinhibidos, se muestran con frecuencia reacios a responder por miedo a cometer errores como lógicamente puede suceder. Un niño puede ser inhibido pero no tímido, la biología de la timidez muestra una predisposición pero no es una condena de por vida si el niño tímido encuentra un ambiente adecuado (hay 4 veces más niños tímidos que adultos).


Las personas tímidas e intensas sólo se encuentran bien en un ambiente estable y seguro, donde tienen todos sus tradicionales puntos de referencia, en ese ambiente no hay necesidad alguna de acercarse a extraños y combatir la timidez, todo resulta familiar y conocido. La timidez puede ser un problema en la adaptación de una persona a su ambiente sólo si el entorno es especialmente inestable y carece de puntos de referencia observables y fijos. Si el ambiente es estable y las personas son conocidas, los tímidos tendrán una vida social plena y satisfactoria, incluso ese rasgo puede pasar inadvertido y sólo se notara en un cambio de ambiente (trabajo, ciudad, etc). La familiaridad vence a la timidez proporcionando seguridad. Hay personas reservadas que pueden ser tranquilas, observadoras, y no particularmente sociables, sin embargo no es fácil que tengan realmente miedo a los demás y sean tímidas.

En nuestra evolución era conveniente la existencia de individuos que respondieran a las amenazas acercándose, investigando, atacando, y al mismo tiempo era conveniente que otros fueran tímidos y vigilantes. Los ambientes del pasado tenían circunstancias en las que los tímidos tenían más posibilidades de subsistir y otras en las que era más fácil que sobreviviesen individuos seguros de sí mismos y no tímidos. En un mundo organizado en tomo a la familia
y sin muchos cambios, las personas tímidas se encontrarían bien y sus vidas también, su mundo seria familiar, previsible, pacífico y tranquilo durante la mayor parte del tiempo, igualmente también era necesario algún individuo valiente y agresivo porque no faltarían amenazas.

Hay clases de inestabilidad en las que una persona tímida, reservada y cauta podría desenvolverse mejor que otros que son menos capaces de responder al cambio cuando es necesario ser cautos y no asumir riesgos. La timidez puede ser desagradable para quien la vive, pero es un patrimonio genético de la humanidad, ¿quién sino el tímido tiene una predisposición constante a prestar atención a las demás personas? , ¿quién es un agudo observador de los matices emotivos en el comportamiento de otros?, ¿quién es realmente sensible a cada situación potencialmente peligrosa?. Las personas valientes y sociables cambian, modifican y alteran la realidad, pero los tímidos son los protectores de la vida, son atentos y sensibles, a veces pueden exagerar la cautela pero raramente se equivocan al percibir el peligro. Un grupo humano compuesto únicamente por individuos muy sociables corre el riesgo de aventurarse en empresas desesperadas y aventureras.


Fuente: La timidez (Giovanna Axia), espectroautista

2 comentarios :