martes, 13 de octubre de 2009

La religiosidad y tener pareja ayudan a evitar las depresiones en la vejez

Encontrarle sentido a la vida resulta clave para el bienestar de los ancianos

La vejez es una etapa de múltiples desafíos, como la pérdida de seres queridos o el declive de las habilidades intelectuales. Todo ello suele provocar estados de ánimo depresivos, que los ancianos deben afrontar. Un estudio de la Universidad de Arizona ha revelado que la religiosidad puede ayudar a sobrellevar esta situación, al igual que el matrimonio. Pero la verdadera clave del bienestar de los ancianos parece estar en su capacidad para seguir sintiendo que la vida tiene sentido.

Según se explica en un comunicado emitido por la Universidad de Arizona, la vejez suele estar asociada con un aumento de las depresiones, por lo que este tipo de estudios estaría encaminado a encontrar patrones que puedan contrarrestar el declive emocional de los ancianos.



El deterioro de la salud y la muerte de familiares y amigos cercanos propios de esta etapa de la vida resultan factores que, obviamente, afectan al bienestar de las personas mayores. ¿Hasta que punto pueden contrarrestarse estos efectos?

En su estudio, Law utilizó datos del Estudio Longitudinal Australiano sobre el Envejecimiento, para analizar cómo los servicios religiosos y el hecho de tener una pareja afectaba positivamente o no a los ancianos.

En general, el estudio reveló que estar casado ayuda a evitar la depresión a estas edades. En segundo lugar, la asistencia a servicios religiosos de diversa índole también parece tener un “efecto protector” contra los síntomas propios de la depresión, aunque con matices.

Según Law, es posible que una persona alcance un sentimiento de propósito o sienta que su vida tiene un sentido por ir a la iglesia y adscribirse a un sistema de creencias muy concreto.

Pero también es posible que personas que no van a la iglesia regularmente encuentren ese sentido en otros aspectos de la vida, posiblemente en una relación o en la participación en otro tipo de actividades también significativas para ellas.

Este sentido o propósito vital podría ser la clave del bienestar emocional de las personas en su vejez, por lo que deberían diseñarse intervenciones para ayudar a la gente a crear su propio propósito de vida, señaló Law, con el fin de mejorar su estado de ánimo.

A pesar de estos resultados, la autora de la investigación advierte que no puede asumirse que, simplemente, por acudir a la iglesia o estar casado se tiene un estado de ánimo mejor durante la vejez, dado que otros factores han de ser tenidos en cuenta para poder comprender mejor lo que sucede en la psicología de las personas de estas edades.

Law afirma que, por lógica, el siguiente paso sería analizar por qué existen estas relaciones entre estado de ánimo, matrimonio y asistencia a servicios religiosos. La presente investigación fue realizada con un total de 791 ancianos, de los cuales el 42.4% fueron hombres y el resto mujeres. La edad media de los participantes fue de alrededor de 75 años.

A todos ellos se les realizaron entrevistas en tres momentos distintos en un periodo de ocho años, con el fin de evaluar las progresiones en sus estados anímicos.

Los encuestados estaban casados, separados, divorciados, eran viudos o habían permanecido solteros durante toda su vida.

Sus afiliaciones religiosas fueron diversas o nulas: en el grupo estudiado había anglicanos, católicos, ortodoxos y personas no religiosas.

Además de preguntarles por su vida conyugal y por su religiosidad, a los participantes también se les pidió que valoraran su salud y el tipo de apoyo social que recibían de sus familias, de sus amigos o de otras personas de su entorno.

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