miércoles, 7 de octubre de 2009

El efecto halo

El llamado efecto halo, sesgo cognitivo muy conocido en psicología nos hace pensar que unas características limitadas se pueden aplicar al conjunto. A partir de una característica determinada, sacamos conclusiones que no tienen por qué ser ciertas.

Éste termino se dio por primera vez en el campo de la psicología, cuando Edward Thorndike, Psicólogo y pedagogo estadounidense, uno de los pioneros de la psicología del aprendizaje promulgó en 1912 su descubrimiento en el Journal of Applied Psychology y así acuñó el término de “efecto halo” para describir este sesgo cognitivo.

Años atrás, Thorndike, había hecho unos estudios en el ejército, donde concluyó, que los oficiales que atribuían positivamente una cualidad, también calificaban de la misma manera en las demás cualidades, y los mismo sucedía cuando evaluaban a alguien en forma negativa.



¿Por qué tendemos a pensar que si un niño es guapo, es más inteligente o que la actriz que nos gusta seguro que es simpática en la vida real? La respuesta nos la dio Richard Nisbett en 1970. Se trata del efecto halo, la tendencia a generalizar una cualidad positiva.

Posteriormente Nisbett y Willson realizaron una investigación en una universidad, formaron dos grupos de alumnos y a cada uno se les mostró un video de un profesor en clases. Por supuesto que el profesor era el mismo en los dos videos, y éste se comportaba de manera distinta en cada video, en uno era el profesor cordial y afable al responder las preguntas de los alumnos y en el otro era el imperativo y autoritario. Un grupo sólo vio al personaje “bueno”, y el otro sólo vio al personaje “malo”. Después que cada grupo vio su video correspondiente, se les pidió que describan el aspecto físico del maestro. La respuesta del grupo que vio al personaje “bueno” fue que consideraban al profesor como un sujeto más simpático y atractivo que el grupo que vio el otro video del personaje “malo”. Pero la novedad que vino a agregar el estudio es que cuando se le sugirió a los sujetos que quizás su evaluación del atractivo físico estaba influenciada por la forma de comportarse del profesor, se rehusaron a sopesar esto y continuaron convencidos de que su juicio había sido emitido con objetividad.

El mismo efecto se observó en otro experimento realizado algunos años más tarde por Karen Dion. En esta ocasión a las personas se les presentaron diferentes fotografías y se les pidió que emitieran sus juicios sobre la persona de la foto. Como resultado se apreció que las personas atractivas físicamente eran descritas con características de personalidad socialmente positivas como: responsables, cálidas y afables. Si bien los entrevistados no conocían a la persona de la imagen. Igualmente cuando vemos a una persona bien vestida suponemos que es seria; sin embargo, la seriedad no está relacionada con la elegancia.

Vale aclarar que el Efecto Halo no se evidencia exclusivamente en nuestra relación con las personas sino que también se extiende a los productos por lo que en el área del marketing es ampliamente conocido y utilizado para mejorar la imagen de los más disímiles productos o para posicionar una marca en el mercado.

¿Qué mecanismos psicológicos se esconden detrás del Efecto Halo?

Este sesgo es una distorsión cognitiva que afecta el modo en el cual percibimos la realidad pero los mecanismos psicológicos que dan origen a esta forma de valorar el mundo aún son objeto de discusión.

Thorndike creía que el Efecto Halo era mucho más que una simple presunción o interpretación de los significados de las cualidades aisladas considerando que el origen del mismo radicaba en nuestra incapacidad para resistir la influencia afectiva de una evaluación global sobre una evaluación de cualidades específicas. En otras palabras, no somos lo suficientemente hábiles como para separar un atributo aislado que tiene un fuerte impacto emocional, de nuestra visión global de la persona o el hecho en cuestión.

Nisbett y Willson consideraban que el origen del Efecto Halo no se encontraba tanto en el impacto emocional de la cualidad aislada como en la falta de conciencia de las personas para separar una cualidad individual de una valoración global. Por otra parte, Solomon Ash pensaba que el Efecto Halo era consecuencia de una disonancia cognitiva. Si la primera impresión que nos formamos de una persona es positiva, entonces mostraremos una tendencia a evaluarla positivamente de manera global, en aras de no romper la congruencia entre emociones, comportamientos y creencias. Así, el Efecto Halo estaría vinculado con el Efecto de la Primacía, según el cual los primeros atributos que se conocen de la persona serán decisivos para nuestra valoración integral de la misma.

Así, el Efecto Halo sería una tendencia a la simplificación a partir de una cualidad aislada en aras de mantener cierta congruencia en nuestra visión del mundo y de las relaciones interpersonales, cuando no tenemos datos suficientes como para desarrollar un juicio profundo y complejo sobre algunas personas o fenómenos de nuestra realidad.

Fuentes: rtve, abilene.es, andercool.obolog.com, rincon-psicologia

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