domingo, 16 de mayo de 2010

Revelan que los tímidos tienen una actividad cerebral más intensa

Los tímidos perciben el mundo de una manera diferente y, al estudiarlos, muestran una actividad cerebral más intensa ante ciertos estímulos. Al parecer, eso los lleva a analizar más profundamente la información; es decir, a prestar mayor atención a los detalles a diferencia de lo que sucede con las personalidades más extrovertidas.



Agatha Christie tenía un miedo permanente a ser entrevistada y a aparecer en público. Y el gran escritor argentino Jorge Luis Borges era un tímido consumado que hasta los 42 años mandaba a su amigo Oliverio Girondo a leer sus discursos. Tímidos eran también Albert Einstein, Abraham Lincoln, el inventor Orville Wright o el escritor Raymond Carver. Ahora un equipo de científicos ha demostrado que los tímidos perciben el mundo de una manera diferente y muestran una actividad cerebral más intensa ante ciertos estímulos.

A esta conclusión llegaron los científicos de la Stony Brook University de Nueva York, de la Universidad del Sudeste y de la Academia de China de Ciencias, luego de analizar los mecanismos que regulan la introversión. Seleccionaron una muestra de personas y les pidieron que confrontaran dos retratos similares para observar los detalles. Mientras tanto, examinaron sus cerebros usando Resonancia Magnética Funcional. Los tímidos pasaron más tiempo observando las imágenes y “mostraron una actividad elevada en las áreas cerebrales que se ocupan de asociar percepciones visuales y sensoriales”. En definitiva, "su cerebro no sólo se ocupó de la percepción visual, sino que se activó para una elaboración más profunda de la información", explicaron los investigadores, que han dado a conocer sus resultados en la revista Social Cognitive and Affective Neuroscience.

Descubrieron que el cerebro de las personas tímidas percibe el mundo exterior de distinta manera gracias al rasgo que los caracteriza: "Sensibilidad para la Percepción Sensorial" o, en sus siglas, SPS. Resulta que aproximadamente el 6% de la población mundial se comporta de manera inhibida y eso es porque quien nace con esa predisposición es más sensible que la media a los estímulos, necesita más tiempo para tomar decisiones. Este tipo de sujetos, añaden los autores del estudio, necesita más tiempo para observar y reflexionar antes de actuar. Y normalmente les molestan el ruido y las multitudes más que a la media, son más sensibles a la cafeína y se sobresaltan con mucha facilidad, todos ellos efectos colaterales de su tendencia innata a prestar más atención a los detalles. La timidez es un síntoma que se presenta para alejarse de una situación social que a menudo es angustiante y los tímidos tienen una sensibilidad mayor a la aprobación o desaprobación de los demás.

Por otra parte y según se publica en la última edición de la revista "Science" explica que las personas tímidas o reservadas presentan más actividad de una región del cerebro, la amígdala, cuando se les muestran caras no familiares, en comparación con personas con otros tipos de personalidad. Los autores estadounidenses consideran que su estudio proporciona una posible explicación física a las diferencias de carácter. Utilizaron la resonancia magnética para investigar la relación entre el temperamento y la función cerebral en un grupo de 22 personas adultas, que de niños fueron clasificados como inhibidos o desinhibidos mediante el uso de distintos tests. Al mostrarles fotografías de rostros familiares y desconocidos, los clasificados como inhibidos mostraron una mayor actividad cerebral en la amígdala que el resto al ver caras no familiares.

Además parece ser que existe una específica región del cerebro, que es mayor en los individuos que reflexionan sobre sus pensamientos y decisiones y que tienden a la introspección,, algo que suele ocurrirle a las personas tímidas.

Este acto de introspección, o pensar sobre los pensamientos propios, es un aspecto clave de la conciencia humana que varía mucho de una persona a otra. Los investigadores sugieren que el volumen de materia gris en la corteza prefrontal anterior del cerebro, que se encuentra justo detrás de los ojos, es un indicador fuerte de la capacidad introspectiva de una persona. Además, los autores señalan que la estructura de la materia blanca conectada con esta área está también vinculada a este proceso de introspección.

El descubrimiento no significa necesariamente que los individuos con un volumen de materia gris mayor en esa región del cerebro hayan experimentado o vayan a tener más pensamientos introspectivos que otras personas. Pero los investigadores establecen una correlación entre la estructura de materia gris y materia blanca en la corteza prefrontal y los varios niveles de introspección que los individuos podrían experimentar.

Fuentes: Clarín, abc

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