domingo, 23 de mayo de 2010

¿Producen las conversaciones profundas felicidad?

La felicidad humana ha sido objeto de reflexión y estudio desde tiempos inmemoriales, por parte de filósofos, escritores, líderes espirituales, religiosos, psiquiatras y psicólogos. Pero hay pocas investigaciones sobre la relación entre las actividades cotidianas y la felicidad, primariamente por lo difícil que es medir y registrar toda la actividad diaria normal de un grupo numeroso de personas, mediante métodos que no interfieran con la espontaneidad de las conductas examinadas.

Estudiar la felicidad es un asunto complejo, comenzando por el problema de medirla objetivamente de acuerdo a patrones de aceptación universal. Sin embargo, hoy existen algunas medidas biológicas de la infelicidad que facilitan las cosas, a pesar que el ser humano puede tener altos niveles de estrés y ser profundamente feliz. A pesar de todo, el desarrollo científico de la psicología ha proporcionado herramientas que permiten la comparación de diferentes grupos y momentos.




Recientemente, los psicólogos Matthias Mehl (Arizona University) y Simine Vazire (Washington University at St. Louis), efectuaron una investigación monitorizando durante cuatro días a 79 voluntarios y voluntarias, mediante un sistema de grabación de sonido, que registró lapsos de 30 segundos cada 12.5 minutos. El sonido permitió cuantificar el tiempo ocupado en actividades sociales, con cuántas personas se interactuó y, esto es lo más novedoso, el tipo de las conversaciones y cuánto tiempo ocupaba en cada una de ellas.

Cada período de 30 segundos se clasificó de acuerdo a que si los voluntarios estaban solos, conversando con otros, y si esos diálogos eran superficiales o profundos. El bienestar o felicidad se evaluó mediante encuestas realizadas a ellos mismos y a sus amigos.

Los resultados confirmaron que las personas con mayores niveles de felicidad pasan menos tiempo solos y más tiempo conversando. Esto era conocido por investigaciones previas.

Lo novedoso es que hubo una correlación positiva, significativa e importante entre la felicidad y el tiempo dedicado a conversaciones profundas. En otras palabras, los que conversan en mayor cantidad son más felices que los solitarios. Pero los más felices son los que dedican más tiempo a conversaciones sobre temas sustanciales y menos a conversaciones banales. Hablar sobre el tiempo no está mal, pero lo que realmente te hace feliz es compartir tus sentimientos más profundos con los demás, según los autores del estudio, las charlas ligeras e insustanciales pueden ayudar a socializar y ser muy agradables, pero lo que realmente te hace feliz es tener conversaciones profundas y sinceras.

Según el estudio, aquellos que manifestaban mayores niveles de bienestar pasaban de media un 25% menos tiempo solos que los infelices 76,8% respecto a 58,7%) y un 70% más tiempo hablando con los demás (39,7% frente al 23,2%). Las personas más felices tenían un tercio de las conversaciones triviales y el doble de las conversaciones profundas y filosóficas que las personas menos felices del estudio. Los más felices tenían el doble de conversaciones trascendentes, en las que escuchan a los demás o exponen sus sentimientos y pensamientos más importantes en lugar de limitarse a hablar del tiempo o de la tele.

Como curiosidad, y pese a lo que podría pensarse de antemano, los efectos de tener conversaciones trascendentes es un poco más relevante en los hombres que en las mujeres.

El estudio ha sido publicado en el diario Psychological Science. Este nuevo estudio complementa otros anteriores en los que también se relaciona directamente la felicidad con tener buenas relaciones sociales y pasar tiempo con los demás. Las charlas profundas podrían ser una medida para comprobar la existencia de estos lazos sociales.

“Encontramos esto tan interesante, porque podría haber ido en sentido contrario - podría haber sido, “No te preocupes, sé feliz” - mientras vives de forma superficial de la vida eres feliz, y si hablas sobre la profundidad existencial serás infeliz”, dijo el Dr. Mehl.

Sin embargo, propuso, la conversación profunda parecía ser la clave de la felicidad por dos razones principales: una porque conduce a los seres humanos a buscar y crear significado en sus vidas, y segundo, debido a que somos animales sociales que desean y necesitan comunicarse con otras personas.

“Al participar en conversaciones significativas, se las arreglan para imponer sentido en un mundo de otro modo bastante caótico”, dijo el Dr. Mehl. “Y las relaciones interpersonales, le ayudan a usted a encontrar este sentido, y nos vinculamos con nuestras parejas interactuando de forma profunda, y sabemos que la relación interpersonal y la integración es la base fundamental de la felicidad".

El estudio del Dr. Mehl es pequeño y no prueba una relación causa-efecto entre el tipo de conversaciones que uno tiene y la felicidad. Pero eso será el siguiente paso previsto, cuando se propone a la gente que aumenten el número de conversaciones sustantivas que tienen cada día y recorten las pequeñas charlas triviales, y viceversa.

“No es tan fácil como tomar una pastilla una vez al día”, dijo el Dr. Mehl. “Pero esto siempre me ha intrigado. ¿Podemos hacer que la gente sea más feliz, pidiéndoles que, para los próximos cinco días, tengan una conversación a fondo extra cada día?”

Esta investigación muestra una novedosa correlación entre felicidad y conversaciones profundas. ¿Será que la felicidad es la causa que impulsa a enfrascarse en conversaciones sobre temas importantes? ¿O es que las conversaciones profundas producen felicidad?

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