lunes, 5 de septiembre de 2011

El declive de la clase media

La clase media es el verdadero rostro de la sociedad occidental. En un mundo globalizado sólo la clase media distingue los Estados llamados desarrollados del resto. Los países dejan de ser pobres no por el puesto que ocupan sus millonarios en el ranking de los más ricos (de ser así, México, Rusia o la India estarían a la cabeza del mundo dada la fortuna de algunos de sus ciudadanos), sino por la extensión de su clase media. Pues bien, parece que la clase media está en peligro o, al menos, en franca decadencia. Esa es la opinión de muchos sociólogos y economistas, opinión que se ve contrastada por datos estadísticos incontestables. 


Hasta ahora, lo que nos dice la memoria histórica, prácticamente desde la época de la Revolución Francesa, es que cada generación ha vivido mejor que la anterior. Nuestros tatarabuelos pudieron librarse de la pesada carga de su vinculación de por vida a la tierra y a los señores y vivir como trabajadores libres. La emigración a las ciudades permitió a muchos campesinos tener –al menos teóricamente– nuevas oportunidades como obreros industriales. Los hijos de muchos de esos trabajadores mejoraron sus condiciones sociales y económicas y algunos de ellos accedieron a puestos especializados con mejores salarios en la industria y los servicios. A su vez, sus hijos pudieron acudir a las universidades, prosperar y engrosar las filas de las clases medias. Pero ahora muchos de los hijos de las clases medias o no encuentran trabajo o los que encuentran son de poca calidad con salarios insuficientes (y apenas tienen perspectivas de acceder a unas viviendas que han llegado a tener unos precios disparatados y prohibitivos). A escala global es suficiente con destacar que en Estados Unidos el criterio que actualmente prevalece de cara a la opinión pública de cara a determinar la pertenencia a la clase media ya se considera que es un trabajo seguro.



Es decir, los hijos de las clases medias, de muchas familias que aún mantienen vivo el recuerdo de la movilidad social ascendente experimentada respecto a unos abuelos que eran campesinos o trabajadores industriales, ahora se encuentran ante un horizonte de movilidad descendente. Afirmar a simple vista que, por primera vez desde la II Guerra Mundial, las nuevas generaciones vivirán peor que la de sus padres podría parecer osado. Nunca tantos jóvenes estudiaron en el extranjero, viajaron tanto o prolongaron tanto su formación. Pero se trata de una sensación de riqueza ilusoria, apegada al vinculo familiar. Bastantes de ellos van a prolongar considerablemente la edad durante la que dependerán de sus padres y si se independizan saben que vivirán peor que sus padres, en viviendas inferiores y con un nivel de vida diferente.



La clase media, bastión dominante de las democracias occidentales y del capitalismo liberal desde mediados del siglo XX, contempla hoy como se está creando una nueva casta de profesionales altamente remunerados, mientras que el grueso de la clase media se proletariza, abriéndose una brecha cada vez más amplia entre uno y otro segmento. Lo que hasta hoy calificábamos como clase media (comerciantes y empresarios pequeños y medianos, profesionales liberales, funcionarios, y trabajadores con empleos fijos y razonablemente remunerados) sigue siendo dominante en la generación de los babyboomers (los nacidos en los años cincuenta y sesenta). Pero la generación posterior, calificada ya como babyloosers (niños perdedores), aun teniendo un nivel de formación mucho más alto, no está consiguiendo acceder a los niveles de renta, de bienestar y de seguridad del que (todavía) gozan sus mayores. Excepto un segmento minoritario, la gran mayoría de los jóvenes con trabajo en España son mileuristas, condenados quizás de por vida a encadenar contratos temporales con períodos de paro y abocados sin remedio al consumo low cost y a la marca blanca. La crisis también le está dando una nueva magnitud al proceso. A los treintañeros mileuristas se les están añadiendo, a marchas forzadas, los nuevos parados de edad más avanzada y los centenares de miles de autónomos y pequeños empresarios que han tenido que cerrar sus negocios o que han visto dramáticamente reducido su nivel de renta. Con la diferencia de que éstos no suelen gozar, como buena parte de los más jóvenes, de la ayuda de sus mayores, eso que se ha dado en llamar el colchón familiar.





No es un fenómeno exclusivo de España, en general en Occidente la clase media tradicional se contrae y se debilita. Y emerge una nueva clase en la frontera entre el bienestar y la exclusión. Una masa creciente de jóvenes que se independizan cada vez más tarde, que ingresan en el mercado laboral a edades más avanzadas, que son padres a partir de los treinta y que van a vivir ingresando lo justo para tener lo justo. Una nueva clase social, numerosa y homogénea, de consumidores que comprarán en eBay, volarán en Ryanair, frecuentarán las tiendas chinas y llenarán sus neveras con marcas cada vez más blancas.

Y como antes decía no es un fenómeno doméstico ni geográficamente limitado, sino que afecta, aunque con intensidades variables, a todo el occidente desarrollado. Así por ejemplo en Estados Unidos durante mucho tiempo los trabajadores podían criar una familia y enviar a los hijos a la universidad sólo con el ingreso de uno de los padres (y que en estados como California y Nueva York la universidad era casi gratuita). Cualquier persona que quisiera un empleo con un sueldo decente podía tenerlo. Pero hoy ya no es así.




Se estima que en EE.UU. la mitad de sus 300 millones de habitantes son de clase media. Según James Galbraight de la Universidad de Texas: "El auge de la clase media se basó en el crédito -para enviar a los hijos a la universidad, comprar casa, ir de vacaciones- y lo obtenía por hipotecas". Al explotar la burbuja inmobiliaria se hizo añicos ese sistema que duró décadas. Estudios académicos de ese país muestran cómo desde el gobierno de Reagan hasta el de Bush hijo, pasando por todos los del medio incluido el de Clinton, la distribución del ingreso fue cada vez más regresiva, igual que en todo el mundo.





Por ejemplo, según la Universidad de California, con Bush la media de ingresos de los estadounidenses subió 2,8% anual, contra el 11% con que lo hizo la del 1% más rico. Y si antes de Reagan el 10% más acomodado capturaba menos de un tercio de la riqueza -igual no era poco-, hoy se alza con la mitad.


En Alemania, un país paradigma de las clases medias, como afirmaba recientemente el economista Peter Bofinger en el diario Die Welt, las personas de la clase media tienen el presentimiento de que si pierden su trabajo con 50 años de edad pueden encontrarse al cabo de un año en los niveles más bajos de la sociedad. Se sienten, simple y llanamente, “amenazados”. Esta situación es especialmente llamativa y sorprendente en este país, porque el milagro de la República Federal Alemana en la posguerra fue crear y consolidar en un tiempo record una burguesía que si por algo se definía era por su confianza en sí misma y en un futuro seguro, para ella y para sus hijos. Ese concepto, seguridad, ya no existe más. Y ese principio calvinista de que trabajando y esforzándose se prospera y se llega más y más arriba tampoco funciona ya como en los viejos tiempos. Estos miedos se están transmitiendo ya de padres a hijos. Quien tiene medios y ambición, no manda a sus hijos a cualquier colegio público, ni tampoco les tolera sacar malas notas. Existe la conciencia de que el niño estará más preparado para un futuro que se presenta incierto si visita las escuelas y las universidades adecuadas. Hay un estado psicológico general de inquietud y hay unos datos estadísticos que lo sustentan. El salario medio en Alemania es de 2.375 euros brutos mensuales. Se considera clase media a aquellos que ganan entre el 70 y el 150% de esa cifra. En el año 2000 suponían el 62% de la población. Hoy son ya el 54%. Oficialmente hay 2,9 millones de parados, pero más de cinco millones –entre ellos muchos subempleados– necesitan la ayuda social para vivir, en muchos casos porque los sueldos no alcanzan. La precariedad ha introducido en el país una nueva categoría: la del "pobre a pesar de tener trabajo". Uno de cada cinco empleados trabaja por un "salario bajo", es decir, aquel que no alcanza para vivir y que debe ser frecuentemente completado con ayudas sociales. El 10% de los ciudadanos posee el 65% de los activos y unos 650.000 alemanes –cerca del 1% de la población activa–, el 25%.

Imagen vía @politikon_es


En Sudamérica el país paradigma en cuanto al declive de la clase media es Argentina, la clase media de ese país, un factor que lo distinguía de sus vecinos latinoamericanos, se ha recuperado de la crisis de 2002, pero aún se encuentra en un nivel menor que el de 1994. En los últimos 35 años ha sufrido un claro retroceso y un aumento de la pobreza en la Argentina. En 1974 el 82,6 por ciento de la población argentina era de clase media y sólo el 7,1 por ciento era pobre. A partir de 1994, la situación social fue empeorando año tras año. No obstante, aquel año aún muestra mejores niveles que los actuales, con un 63,8 por ciento de clase media y un 26,1 por ciento de pobreza. En 2006 los sectores de ingresos medios suponían el 58 por ciento y los de bajos ingresos, el 32 por ciento. El país iberoamericano ofrece un ejemplo sobre lo complejo que resulta definir este estrato social. Así, el 55 por ciento de los argentinos se considera de clase media, aunque sólo el 20 por ciento cumpla los requisitos económicos para serlo.



¿Qué sucede en España?

Si nos situamos una mañana cualquiera en el kilómetro cero de Madrid, y preguntamos a cien personas al azar una sóla pregunta: «Y usted, ¿de qué clase es?». Poco a poco, la misma respuesta se amontonaría en el cuaderno: clase media, clase media, clase media. En apariencia, este apresurado sondeo parecería apuntalar el tópico de que España es el paraíso de la clase media. Lástima que las estadísticas se empeñen en desguazar este espejismo. Por primera vez en medio siglo, el imparable auge de la clase media se ha frenado en seco. La crisis ha transformado a la mayoría silenciosa en la increíble clase menguante.

Pero ¿qué se considera clase media? Según la definición más extendida, a aquellos ciudadanos que cobran entre 20.000 y 60.000 euros, un tope cada vez más alejado por el auge del mileurismo. Según los últimos datos de la Agencia Tributaria, el 65% de los contribuyentes que presentaron su renta el año pasado declararon menos de 21.000 euros anuales por rendimientos del trabajo. Y, en el conjunto de la sociedad (presenten la declaración del IRPF o no, por no sobrepasar el mínimo exento) se estima que los mileuristas suponen el 59% de los trabajadores en activo.





El mileurismo ha dejado de ser un terreno exclusivo para jóvenes universitarios recién licenciados que tienen que aceptar bajos salarios para hacerse con un currículo laboral. En los últimos años ha incorporado a obreros cualificados, parados de larga duración, inmigrantes, empleados, cuarentones expulsados del mercado laboral y hasta prejubilados. Se estima que en España pueden alcanzar en torno a los doce millones de personas.

Uno de los datos más reveladores se encuentra en la Encuesta de Estructura Salarial del Instituto Nacional de Estadística (INE), un informe cuatrienal pero que desnuda la realidad sociolaboral como ninguna otra. Según la misma, el sueldo medio en España en 2006 era de 19.680 euros al año. Cuatro años antes, en 2002, era de 19.802 euros. Es decir, que en el periodo de mayor bonanza de la economía española, los sueldos no sólo no crecieron, sino que cayeron, más aún si se tiene en cuenta la inflación. Si nos remontamos a 1995, la primera vez que se llevó a cabo la encuesta, la comparación es aún más desoladora. El salario medio en 1995 era de 16.762 euros, por lo que para adecuarse a la subida de precios experimentada en la última década, ahora tendría que situarse en torno a los 24.000 euros. Se trata del sueldo medio, que incluye el de los que más ganan. Por eso convendría tener en cuenta otro dato más esclarecedor: la mitad de los españoles gana menos de 15.760 euros al año, es decir, son mileuristas. 

Según los últimos datos disponibles, recogidos por el Instituto Nacional de Estadística y la consultora Ernst&Young, solo un 42,9% de los españoles pueden considerarse clase media, frente al 56% que se encuadraban dentro de esa definición en el año 1975, que marcó el inicio de la transición a la democracia. Son cuatro décadas en las que la sociedad española ha ido polarizándose hasta llegar a la situación actual, cuando más de la mitad de los ciudadanos son de clase baja (30,4%) o, sencillamente, pobres (20%), rozando ya los datos de la década de los sesenta, «cuando empezaba a despegar el desarrollo».

Como tantas veces, la España del franquismo llegó tarde a la revolución. Aquí las clases medias no se desperezaron hasta los 60, en pleno desarrollo económico. Fue la generación del 600, el piso y las vacaciones en la playa. Al español ya no le valía con ser un «currante»: su aspiración era convertirse en un respetable integrante del nuevo estrato social. Con altibajos, la nueva conciencia social se fue infiltrando en la mentalidad ibérica.




En los años 70 y 80, la clase media en España era mayoritaria. El 58% de la población estaba incluida en este rango. Cada familia tenía un televisor y un Seat, pagaba su piso y disfrutaba de vacaciones en la playa. En 1986, se rozó el empate técnico entre la clase media –el 39,8 por ciento de los españoles ya se ubicaba en esta categoría– y la clase baja, que descendió hasta 48,4 por ciento. El desplome de la clase media se forjó en los años 90. Las nóminas empezaron a estancarse, pero el descontento popular se aplacó mediante una eficaz válvula de escape: la creciente facilidad de acceso al crédito. Así se creó una clase media virtual, se le dio capacidad de endeudamiento y la clase media la estrujó a conciencia: en el 97, la deuda privada era el 60 por ciento del PIB; ahora está en el 220 por ciento. La gente se compró lo que quería, pero en realidad las cosas no eran suyas: se las deben al banco. Y en cuanto han surgido los problemas, tienen que salir de la clase media. Hoy, los hogares con ingresos superiores a 20.000 euros (tasa mínima anual estimada para la clase media) se han reducido notablemente (42,9%) aumentando, al contrario, los extremos: los más ricos y los más pobres.  

En total, más de dos millones de españoles que han dejado de considerarse a sí mismos de clase media. Y, en su inmensa mayoría, han acabado en la categoría inferior: la clase media-baja, que acoge al 28,1 por ciento de los españoles. Mientras, los milmillonarios se han triplicado.  Los expertos ven en este viraje, si no el fin, sí una merma importante de la clase media muy difícil de recuperar, a nadie le gusta reconocer su pertenencia a la clase baja, pero más de una cuarta parte de la población española se encuentra en ella y cerca del 20% vive en el umbral o en la absoluta pobreza. Entre ambas categorías suman la mitad de la población. El primer indicador que señala la pérdida del estatus de clase media es pasarlo mal a final de mes, una sensación muy extendida por la subida de las hipotecas y la precariedad salarial. 

El hijo del abogado puede ser un parado o un precario, algo impensable hace unas décadas. La consecuencia es el auge de la «generación babyloser», la primera de la historia que vivirá peor que sus padres. Hace 30 años una persona trabajando podía mantener una familia de acuerdo con los estándares de vida cosa que hoy es imposible. Hoy día tienen que trabajar dos miembros para mantener a la familia con un número de hijos sensiblemente menor si quieren vivir según los estándares actuales.



Dado el deterioro de las condiciones laborales en el acceso al mercado de trabajo de los jóvenes, hoy día se considera que para el acceso al tipo de familia de clase media se necesitará disponer de formación universitaria, mientras en los 70 tener el equivalente al bachiller era suficiente para acceder al "tipo de ingresos" que se considera de clase media. Según el informe del banco First Direct los jóvenes trabajadores necesitarían ganar dos veces lo que ganan para lograr el estilo de vida que sus padres tenían a su edad.

¿Cómo está distribuida la riqueza en el resto del mundo?, el Coeficiente Gini

La eficiencia económica de un país no se mide sólo por la riqueza y el nivel de renta sino también por la distribución de la riqueza y de la renta. Una economía es más eficiente cuando distribuye entre más y más gente la riqueza creada. Y ahí tenemos también un problema grave. España es uno de los países más desiguales de la UE y próximo al nivel de desigualdad de EEUU, el país más desigual de los países desarrollados. España es uno de los países en los que la diferencia en el nivel de renta entre los más ricos y los más pobres es más acentuada.

Desigualdad en el planeta tomando como punto de referencia los datos de Estados Unidos

Un baremo generalmente admitido mundialmente para calibrar las desigualdades sociales es el llamado Coeficiente de Gini que consiste en una medida de la desigualdad ideada por el estadístico italiano Corrado Gini. Normalmente se utiliza para medir la desigualdad en los ingresos. El coeficiente de Gini es un número entre 0 y 1, en donde 0 se corresponde con la perfecta igualdad (todos tienen los mismos ingresos) y 1 se corresponde con la perfecta desigualdad (una persona tiene todos los ingresos y los demás ninguno). Este índice también nos está mostrando que en las últimas décadas la desigualdad incluso en los países más desarrollados no sólo no está disminuyendo sino que está aumentando.

Imagen vía The Economist

Los países más igualitarios son Noruega, Suecia, Dinamarca, Japón y Bélgica, los más desiguales en Europa son Portugal, Italia, Grecia, España, Reino Unido e Irlanda. A nivel global destacar las diferencias existentes en EEUU, y la alarmante situación existente en Ámerica latina (México, Argentina, Brasil, etc), la región es la más desigual del mundo, de los 15 países más desiguales del mundo, 10 están en América Latina, de hecho clase media en América Latina en numerosos aspectos tiende a estar más cerca de los desfavorecidos que de los acomodados.




Brasil puede considerarse el paradigma de país en el que la clase media apenas existe y en el que pueden convivir grupos sociales muy acaudalados, junto a muchos sectores de población que viven bajo el umbral de la pobreza.




Los países más igualitarios son los países de Escandinavia (Suecia, Noruega, Finlandia, Islandia, Dinamarca) y de la Europa central y del Este, concretamente Alemania, Austria, República Checa, Eslovaquia o Hungría. España se mueve en cifras similares a las de Francia, Italia o Canadá, y obtiene mejores resultados que el Reino Unido (que tiene el dudoso honor de liderar el ranking de crecimiento de desigualdad de la OCDE) y bastante mejores que Estados Unidos (comparativamente tiene unos resultados vergonzosos para un país desarrollado). Los países en los que hay mayores diferencias entre los más ricos y los más pobres son los países de Sudamérica y de África





Sweden 24.1
Denmark 24.7
Finland 25.4
Czech Republic 25.4
Norway 25.8
Austria 26.1
Belgium 26.6
Hungary 26.9
Netherlands 27.2
Ukraine 28.1
Slovenia 28.4
Croatia 29.0
Germany 29.3
France 30.4
Romania 31.0
Korea, Rep. of 31.6
India 32.5
Canada 32.6
Italy 33.0
Switzerland 33.7
Spain 33.9
Japan 33.9
Ireland 34.3
Greece 34.3
Egypt 34.4
Poland 34.5
Rumania 34.9
Australia 35.2
United Kingdom 36.0
New Zealand 36.2
Portugal 38.5
Israel 39.2
Morocco 39.5
Russia 39.9
United States 40.8
Turkey 43.6
Ecuador 43.7
Nigeria 43.7
Venezuela 44.1
Cameroon 44.6
China 44.7
Uruguay 44.9
Mexico 49.5
Argentina 52.8
Peru 54.6
Chile 57.1
Paraguay 57.8
South Africa 57.8
Brazil 58.0
Colombia 58.6
Haiti 59.2
Bolivia 60.1
Namibia 74.3

8 comentarios:

  1. Pedazo de blog. Alguien lo ha dicho y yo lo repito. Ser ingeniero informatico parece que da para mucho. Googleando artículos sobre universidad gratuita (muy escasos, por desgracia) apareció tu post sobre el modelo escandinavo. Primero la solución: La solución, a día de hoy, mañana ya veremos, es, evidentemente, el modelo escandinavo. En Suecia el 60% de la población genera el 47% de la riqueza. Lo dices en tu post del modelo escandinavo. Copiar y pegar es lo que deberían hacer todos los países (incluida España, claro). Y no se hace. Y sin embargo semejante combinación de competitividad e igualdad en su población no se dado nunca en el mundo. Dichos países lideran por un lado todos los índices de rentabilidad/competitivad mundial y al mismo tiempo los índices de igualdad social. Descomunal. No ha habido en la historia ninguna sociedad que haya conseguido semejante nivel de desarrollo. Y haciendolo durante décadas enteras. Demostrando de manera empírica y de una vez por todas que fomentando la igualdad de capacidades de sus componentes una sociedad alcanza la mayores cotas de rentabilidad global e individual. Igualdad de las capacidades Capacidad de generar riqueza.Via eduación, universal y gratuita en su totalidad. No una simple redistribución de la riqueza via politicas fiscales. Lo que se pretende es que los individuos de una sociedad es que cada vez sean más capaces, mas capaces de generar riquez, y que esa capacidad se iguale. No se quiere que una minoria genere la riqueza y luego se redistribuya esa riqueza via impuestos (sociedad débil,España). Se quiere que la mayoria de la poblacion sea la que genera la mayoria de la riqueza (sociedad fuerte, Suecia). Cinco países dando ejemplo todos los días de que es posible. Copiar y pegar. Espero que algún día nos demos cuenta. El problema: el problema solucionado por los países escandinavos de manera sobresaliente, es sencillamente como lograr que una sociedad (y cada uno de sus socios) sea más competitiva y a la vez los socios tiendan a ser cada vez mas iguales en capacidad. Capacidad de generación de riqueza. Que es la única realmente importante.
    ¿Porque no se copia y pega?. Porque los miembos de la 'decila superior' en el indice de Gini, no estan por la labor. Aunque se les demuestre cientificamente que las sociades desiguales son ruinosas en comparación con las sociedades igualitarias.Les da igual, aunque la sociedad se hunda ellos se hundirian estando en la 'decila superior'.
    Una nota sobre el decaimiento de la clase media. Según muchos economistas el retroceso de la clase media a partir de los año 80 coincide exactamente con el inicio y explosión de la economia finaciera. Provacada por la relajacion de la mediads de control finaciero tomadas en en el crash del 29.Desde las politicas dereguladores del mercado finaciero de Ronald Reagan hasta la anulación de ley Glass-Steagall en la fusion del Citybank con Travelers. Mercados fianciero globales en pura especulación provocando beneficios salvajes para una elite y abriendo la brecha de la desigualdad. La solución es limitar la economica fianciera (un casino, un espejismo, juegos financieros a costa de la economia real )y volver a la economia productiva (la economia real, la que única que existe) que primaba antes de los 80.
    Exclente blog, y disculpa la extension del comentario. El modelo escandinavo es un pequeña obsesión para mi. Saludos,..

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  2. Muchas gracias por la participación y por las palabras positivas en relación al blog.

    Efectivamente, como bien has desarrollado en tu comentario, ese modelo social y económico que hoy existe en Escandinavia, debería ser el ejemplo a seguir por la mayoría de países del planeta. Un modelo basado en la equidad y la igualdad como bien refleja su índice Gini. Desgraciadamente el modelo anglosajón y todas sus derivaciones han resultado ser muy eficientes, pero sólo para un sector de la sociedad y en particular desde la década de los 80 lo que realmente están logrando es abrir una brecha cada vez más grande entre los que más tienen y los que menos tienen, como se demuestra en el primer gráfico de esta entrada. Esa tendencia de forma continuada en el tiempo es insostenible.

    Saludos

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  3. Tema harto interesante. Creo que aquí lo más alarmante del asunto es que es un problema a nivel mundial, jovenes con maestrías o doctorados que terminan en puestos muy por debajo de su rango -sin mencionar el salario que no hace honor a su nivel educativo-

    Mucho me asombraba hace unos años ver a españoles de cuarenta y tantos años viviendo en casa de sus padres (culpando un poco a la vagancia q padece la generación NINI que aún no veía en mi circulo cercano)pero ahora me doy cuenta que también en mi ciudad -mi estado, mi país- lo empezamos a experimentar.

    Es bastante preocupante, sobre todo al pensar que tengo un hermano que en un año o dos se incorporará al mundo laboral y el futuro inmediato no se ve muy prometedor.

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  4. Hola Claudia :), me alegra leerte, exactamente, aunque en algunos lugares pueda verse con mayor intensidad, como dices es un problema mundial, eso es lo más preocupante, no es un fenómeno local con unas causas específicas.

    De ahí que cada vez se empiecen a ver en diferentes partes del planeta más reacciones en contra de esta tendencia, el ejemplo más cercano este 15 de Octubre pasado. Las generaciones mejores preparadas de la historia empiezan a ver que simplemente mantener la calidad de vida que tenían sus padres es complicado y que la riqueza no se está distribuyendo de forma armónica (http://t.co/AFSMen8e).

    Esperemos por el bien de todos que esta tendencia se rompa.

    Un saludo!!

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  5. Llevo mucho tiempo advirtiendo a la gente sobre el peligro que corremos: La desaparición de la clase media.
    El modelo actual NO funciona. Las importaciones de paises con dumping social como los de Asia, la proliferación de grandes cadenas de distribución y, ahora internet y la venta directa del fabricante.

    Debemos de querer pagar más por las cosas.

    Por ejemplo. Mis padres, ya jubilados, montaron una tienda hace treinta y pico años. Empezaron desde cero y, gracias a la tienda se pudieron comprar un piso, una casa de verano, el local de la tienda, dos almacenes y vivíamos bien.

    Como mis padres, muchas otras tiendas, y sus dueños gastaban de forma local (la empresa de reformas del barrio, el concesionario de al lado, el restaurante de la ciudad...)Y, al gastar de forma local, hacían falta muchas empresas de publicidad, muchos albañiles, muchas imprentas...

    Llegaron las grandes superficies y fue imposible competir con ellas, a día de hoy se compra en Carrefour, Ikea, Zara y poco más. Los pequeños comercios no pueden competir contra ellos y van cerrando. Ésto tiene un doble efecto: Por un lado se genera más población demandando empleo y, por otro, el dinero se concentra en unas pocas manos y, el resto, mileuristas.

    En un sigiente nivel, el consumo se resiente, puesto que la gente no llega a fin de mes, y como las grandes empresas tienen sus objetivos de crecimientos marcados, para lograrlos reducen gastos: Manufacturar en asia y despedir personal.

    Lo mejor es que ésto se le explica a la gente y te dicen cosas del estilo de "Es que el comercio tiene que modernizarse, tienen que ser más competitivos,..."

    Bien, pongamos el ejemplo de China: todo se fabrica en china. Si quisiésemos ser igual de competitivos que ellos es simple: Eliminar vacaciones, aumentar la jornada laboral, reducir el salario a unos 150 euros, despido absolutamente gratuito, trabajar sin medidas de seguridad...

    O nos planteamos en retomar el proteccionismo o estampos perdidos...

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  6. Hola!

    Soy mexicana y te agradezco mucho la panorámica que brindas al tema para romper nuestros propios espejismos y ubicarnos en la posición que nos toca jugar Este año son elecciones en México y estoy haciendo labor en redes sociales para concientizar a mis conciudadanos de la situación actual dl país más allá de lo que el gobierno o los medios tratan de dibujar. Saludos y gracias!

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  7. Hola, soy colombiano, me ha llamado mucho la atenión toda la información de tipo estadístico que has reunido, yo tengo un pregrado en pscicología, y quisiera participar con algunos puntos de vista desde mi disciplina. Algunos de los estudiosos del análisis experimental del comportamiento se han dedicado por décadas al estudio del auto control en humanos, definido como la renuncia a pequeñas recompensas a corto plazo y en cambio trabajar por recompensas grandes a largo plazo, los humanos como otros organismos logran en un experimento comportarse de esta manera, claro aquí hay una situación controlada que permite despreciar el inmediatismo, pero desde el punto de la reflexión clínica se le enseña al cliente la no existencia de un sistema de elección que permita eliminar o incluso reducir la incertidumbre, o sea podríamos renunciar a las recompensas inmediatas por la de gran valor y descubrir que ese gran valor no existía. Igualmente el sistema de estratificación mundial basado en la elite y en la educación enseñó durante años que existía la movilidad social basada en aumento de los grados educativos adquiridos, pero muchos de esos cargos no producen riqueza, por ejemplo el estado inventa constantemente impuestos para cobrar por el derecho a recursos o servicios que antes eran gratis, o sea se crean puestos de trabajo para una labor que no debería existir. Otro problema es la tendencia acumulativa de los humanos que aprenden a consumir y obtener recursos que no necesitan. La mayoría de los profesionales pasan por cursos de alto grado intelectual que no tienen aplicación en el mercado laboral, por eso cuando salen a trabajar descubren que no van a ser tratados como una casta de genios sino como obreros, no se olvide que la educación es también un negocio y posee todo un sistema de mercadeo de tras de sí, no es una necesidad sino un lujo, por otro lado muchos de los grandes avances empresariales desde el el siglo XVIII no fueron creadas por la elite de las universidades. De hechos cuando se análiza el comportamiento en clase de un profesor universitario con pos-doctorado no se haya nada diferente de lo que hubiera podido hacer un buen lector que se hubiera tomado el trabajo de realizar una buena exposición, o sea se nos enseña a pagar muy caro por cosas que no son necesarias y cuando queremos hacer lo mismo, vender estas mercancias con algo de ganancia descubrimos que nadie es tan toto para pagar por lo que pedimos, no olvidemos, por último, que por lo que más esta dispuesta a pagar la gente es por lo que menos necesita como arte y diversión.

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  8. es muy buena tu forma de ver el mundo en relacion a las clases economicas de los diferentes paises en el mundo. te agradesco por la detallada informcion que me sirvio(bastante) para mis informes de tareas (de colegio aun je je)

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