domingo, 6 de junio de 2010

Autoengaño: la eterna tendencia a hacernos trampa

“Nada es más fácil que el autoengaño porque lo que cada hombre desea también cree que es cierto”

Demóstenes (384-322 a.C.)

Resulta sorprendente cómo ciertas percepciones de la realidad que para uno son obvias sean absurdas o inauditas para otro. Todos nos autoengañamos más frecuentemente de lo que creemos. Lo interesante es que este acto de autoengaño suele tener, comúnmente, la función y resultado de hacernos más felices, porque cierra nuestros ojos ante las cosas menos agradables de este mundo. Es por eso que este mecanismo defensivo, protector de nuestra autoestima y felicidad, es adaptativo y puede haber sido seleccionado en el curso de la evolución hasta llegar a nuestros días.



De todas las formas de autoengaño que practicamos con mayor o menor frecuencia, las hay particularmente interesantes. Una de ellas es la creencia denodada y contra toda evidencia en una especie de "justicia universal" que los psicólogos llaman "creencia en el mundo justo". Esta creencia es tan generalizada que se ha trasladado al lenguaje coloquial en forma de numerosas expresiones y frases hechas, como "el tiempo pone a cada uno en su sitio", "quien siembra vientos recoge tempestades", y otras que podréis identificar por vuestra cuenta sin mucho esfuerzo.

Situaciones de azar vs. situaciones de habilidad

Pocos han elaborado esta distinción tan claramente como Langer en su recomendable artículo sobre la ilusión de control. Las situaciones a las que nos enfrentamos (o que simplemente presenciamos) en nuestra vida pueden clasificarse en función de si permiten o no la posibilidad de ser influenciadas o controladas por los individuos. Hay situaciones dominadas por el azar, y otras en las que la habilidad de los actores tiene algún papel. Valgan un par de ejemplos sencillos: La capacidad atlética de un corredor es fundamental en el resultado de una prueba de 100 metros lisos (situación de habilidad), y por lo tanto dicho corredor tiene algún control sobre el resultado. Por otro lado, las habilidades de un jugador de póker no pueden afectar en absoluto a las cartas que le hayan tocado al repartir la baraja (situación de azar), y concluiremos que el jugador no tiene control alguno sobre este resultado: si le han tocado malas cartas, no dependerá de sus habilidades, empeño, voluntad, etc.

Evidentemente, nuestra vida está plagada de situaciones en las que no existe el control del resultado por parte del individuo: los juegos de azar como la lotería, los accidentes, algunas enfermedades, los encuentros casuales... No obstante, los seres humanos nos resistimos a aceptar que el azar pueda dominar una parte importante de nuestras vidas. Esta realidad representaría un ataque en toda regla a nuestra autoestima, pues nos obligaría a vernos como lo que somos a menudo: muñecos moviéndose de un lado a otro a merced de un mar de olas aleatorias que golpean desde mil direcciones.

Existen dos factores esenciales que hacen que nuestro punto de partida ya sea dependiente del azar: la lotería genética y nuestro primer entorno. Se trata de dos conceptos totalmente azarosos y de los que carecemos de control, no siendo responsables de ninguno de los dos.

Y es que las cosas que nos suceden en nuestra vida están ligadas al libre albedrío y a un conjunto de "infinitas opciones" que dependiendo del azar y nuestra capacidad de elección y evolución llevan a que nos sucedan determinadas cosas. No siempre podemos y estamos en disposición de elegir todo lo que queremos y muchas veces las circunstancias que nos rodean hacen que nuestras opciones de elección se reduzcan en según que aspectos.

Todos estamos sujetos a las circunstancias en las que vivimos y esas circunstancias no siempre son controlables o dependen exclusivamente de uno, no tenemos la capacidad de controlar todo lo que sucede en nuestra vida y muchas veces nuestra voluntad está a merced en parte de los sucesos que nos rodean o las situaciones en las que nos vemos envueltos. Pretender que nuestra vida siga siempre unos planes previstos puede hasta llegar a ser una fuente de frustraciones ya que no tenemos todo bajo nuestro control, se trata de adaptar lo mejor posible nuestras expectativas y lo que la vida nos ofrece.

Pero nos gusta más la imagen de un universo ordenado donde todo tiene una explicación lógica y sencilla, pensar lo contrario nos hace sufrir. En consecuencia, y para evitar ese sufrimiento, interviene el autoengaño, y tendemos a tratar las situaciones de azar como si fueran situaciones de habilidad (es decir, tratamos las situaciones incontrolables como si pudiéramos controlarlas). Un jugador de lotería se siente más confiado en que va a obtener el premio si le permiten escoger el número con el que va a jugar; un jugador en un casino pondrá mucho cuidado y concentración al arrojar los dados sobre la mesa para conseguir el número que desea, o bien acarreará amuletos para "atraer la buena suerte"; los familiares de un fallecido en un accidente buscarán una explicación más allá de la pura casualidad o el azar... En este proceso de autoengaño intervienen múltiples factores que pueden estudiarse desde muchos puntos de vista.

El mundo justo

La misma motivación (es decir, la protección de nuestra autoestima ante un mundo repleto de situaciones dominadas por el azar, ante las que estamos desprotegidos) subyace a la creencia generalizada en que las acciones y sus resultados comparten la misma valencia afectiva. Ésta es la "hipótesis del mundo justo": los actos buenos tienen consecuencias positivas, mientras que los actos malos tienen consecuencias negativas; las cosas buenas les suceden a las buenas personas, pero las cosas malas les suceden a las personas malvadas. Esta creencia en la justicia universal elimina el papel del azar, incluso en situaciones donde el azar es claramente el único o principal determinante, y por esto nos hace sentir más cómodos en el mundo. Vamos ahora a ver algunos ejemplos donde la creencia en el mundo justo se investiga empíricamente.

En uno de sus experimentos, Lerner (1965) pidió a sus participantes que evaluasen las aptitudes de dos trabajadores, uno de los cuales había obtenido una bonificación por casualidad. Sistemáticamente, los participantes juzgaron más competente a este trabajador que fue recompensado, incluso aunque supieran que esto ocurrió de manera fortuita, accidental. Es como si quisieran "poner las cosas en su sitio": si recibió la recompensa, tuvo que merecerla, porque si no el mundo sería un lugar injusto.

En la misma línea, Lerner y Simmons (1966) complementaron el anterior experimento con un estudio en el que los participantes observaron como otro participante (realmente, un actor) recibía descargas eléctricas como castigo a errores menores en un experimento en el que creían estar tomando parte. En aquellas situaciones en las que los participantes no podían hacer nada para evitar que esta persona fuera castigada, se observó cómo los sujetos tendían a devaluar o negar el sufrimiento de la víctima. De nuevo, parecían mostrar preferencia por la hipótesis del mundo justo: "si no puedo actuar para detener tu castigo, entonces es mejor creer que te lo mereces, o que no es tan doloroso, y así no me siento mal por ello".

Tienes lo que te mereces

Profundizando más en el estudio de la creencia en el mundo justo, Callan, Ellard y Nicol (2006) llevaron a cabo una serie de experimentos en los que manipularon una variable que resultó ser clave: la valencia afectiva (bueno vs. malo) de los actos que unos individuos llevaron a cabo antes de pasar por una situación de azar (no controlable). Los participantes en los experimentos de Callan y colaboradores leyeron dos historias diferentes, en una de ellas el protagonista obtenía un evento positivo por azar (ganar la lotería), y en la otra pasaba por una situación negativa también por azar (ser víctima de un accidente de automóvil). Además de esto, se ofreció información distinta acerca de los protagonistas de estas historias: a la mitad de los participantes se les dijo que el protagonista ganador de la lotería había tenido un buen comportamiento previamente al sorteo, a la otra mitad se les dio la información opuesta; del mismo modo, la mitad de los participantes fue informada de que el protagonista de la historia del accidente de carretera había engañado a su pareja recientemente ("mala persona"), mientras que la otra mitad de los participantes solamente supo que el protagonista estaba planeando unas vacaciones familiares ("buena persona"). Los resultados mostraron cómo, en ambas historias, los sujetos juzgaron que estos eventos objetivamente incontrolables (ganar la lotería, ser víctima de un accidente) fueron resultado de las acciones previas de los protagonistas (tener buen comportamiento, cometer adulterio) sólo cuando la valencia de estas acciones coincidía con la de los eventos. Es decir, tanto el triunfo en el sorteo como el accidente se reconocieron como eventos fruto del azar e incontrolables cuando éstos no "encajaban" (suponiendo que el mundo es justo) con los actos previos del protagonista: si una persona mala y mezquina gana un sorteo es porque ha tenido suerte; si una buena persona es atropellada mortalmente no ha sido culpa suya. Sin embargo, cuando los actos coincidían con los eventos experimentados por los protagonistas, la creencia en el mundo justo salía a relucir: si el protagonista de una de las historias ganó el sorteo, se debe a que es una buena persona; si el otro protagonista fue atropellado, fue por haber cometido adulterio.

En otras palabras: según los sujetos del estudio, ambos protagonistas merecían lo que les pasó (sea positivo o negativo), y no sólo eso, sino que estos eventos fueron entendidos como el fruto lógico de sus actos (porque en el mundo justo, los actos buenos producen recompensas, mientras que los actos malvados derivan en castigos).

Ahora pasaré a comentar otro estudio que añade un factor de lo más interesante: el atractivo físico del protagonista. Callan, Powell y Ellard (2007) pusieron sobre la mesa la creencia de que "los guapos son buenos" que tanto han contribuido a perpetuar los cuentos infantiles y, con escasas excepciones, las películas de Disney y Hollywood (¿no es frecuente que los heroicos protagonistas de estos cuentos y películas sean retratados a la vez como hermosos y bondadosos, y para completar el cuadro acaben triunfando en sus gestas?). Cuando nos presentan a una persona físicamente atractiva, le atribuimos cualidades positivas, también en el plano moral ("son buenas personas"). Imagine el lector que asiste a la representación de una tragedia, la muerte de una mujer, como hicieron los participantes (mayoritariamente mujeres) del estudio de Callan y colaboradores (2007). La trampa vino a continuación: la mitad de los participantes observaron la muerte de una mujer hermosa, mientras que los demás asistieron a la muerte de una mujer no tan atractiva. Como podemos imaginar a estas alturas, los primeros juzgaron la tragedia como indudablemente más injusta y dolorosa que los otros. Curiosamente, el mecanismo funciona en dos direcciones, puesto que en un segundo experimento se invirtió el orden de los acontecimientos. Los sujetos leyeron un relato en el que una mujer resultaba herida en un incendio accidental en una casa (es decir, que fue víctima de una injusticia). A continuación, debían escoger en un banco de imágenes la cara de la protagonista tal como la habían imaginado al leer la historia. Aquellos participantes a los que se les hizo creer que el sufrimiento de la mujer había sido grande escogieron caras significativamente menos atractivas que aquellos a los que se les dijo que las secuelas del incendio habían sido mínimas. De nuevo, la "injusticia" no cabe en la cabeza de los participantes: si la mujer fue herida salvajemente, no podía ser bonita, esto sería "injusto".

Así es. Nos engañamos a nosotros mismos todos los días; se engañan a sí mismos las autoridades, los gobernantes, los directivos, los inversores, los accionistas, y los periodistas, los políticos, los monarcas, los ricos, los pobres… No hay ser humano que escape al autoengaño. Entre otras cosas porque si no enloquecería o se volvería un ser absolutamente antisocial.

En lo personal. Dejemos de engañarnos: él no va a cambiar; ella, tampoco. Muchas personas viven en la permanente ilusión de que van a lograr cambiar al otro. Desengáñense. Nadie cambia, a lo sumo lo disimula. Pero tal autoengaño mantiene los lazos del amor, de la esperanza y de la ilusión.

En lo laboral. ¿Cuántas veces no hemos escuchado a alguien exclamar con alegría: “¡En la empresa ya me han hecho fijo!”? Tal persona no ha conseguido nada más que una indemización si deciden despedirle. Nadie es fijo de por vida en una empresa. Es imposible. Toda empresa, si las cosas van mal dadas, suspenderá pagos o se declarará en quiebra. De acuerdo, ser fijo supone una cierta estabilidad añadida a la del contrato temporal, pero no es una garantía total de empleo. Es otra forma de autoengaño: la de creerse con trabajo para siempre aun cuando un contrato fijo no es una garantía laboral, sino una cierta garantía de indemnización por despido.

Ésta es una de las grandes paradojas de la condición humana, otro de los aspectos que nos hacen tremendamente eficientes frente a otras especies animales. Porque, a pesar de todo lo anteriormente dicho, conviene que nos sigamos engañando a nosotros mismos por el bien de la humanidad y sucesivas generaciones. De hecho, el hombre acude al autoengaño consciente, pero el animal vive en la ignorancia inconsciente, lo cual, a pesar de menos reprobable y más sincero, es mucho más peligroso.

En cualquier caso, todo el proceso de autoengaño cumple su objetivo al presentarnos un mundo justo en el que las personas no son recompensadas o castigadas por azar, sino porque lo merecen (y sorprendentemente la belleza física cuenta como "bondad" en este razonamiento).

La fábula de la zorra y las uvas

Si hay una fábula harto conocida es la de la zorra y las uvas, y seguramente lo es porque el autoengaño es una estrategia inescindible de la condición humana. Quien más, quien menos, todos solemos encontrar un consuelo en este dudoso recurso: una zorra hambrienta va en busca de comida cuando divisa una parra con tentadoras uvas. Se aproxima a la vid y comienza a saltar infructuosamente hacia los racimos. Por más que se esfuerza, no logra llegar a los apetecidos frutos. Finalmente, renuncia a la empresa, no sin antes exclamar: "No valen la pena, todavía están muy verdes".

¿Cómo disolver la tensión entre el deseo y la realidad que se nos impone? ¿Acaso estrategias semejantes no suelen ser las terapias más eficaces para el fracaso, la desilusión y la melancolía? Pero de ser así ¿dónde terminan nuestros sueños y fantasías y dónde comienza el autoengaño?

Muchos hacen de la inautenticidad un estilo de vida. Otros apenas un mecanismo salvador para defenderse de la crueldad del mundo. Pero, en algún momento, todos tenemos algo de impostores. Aunque fabulando para los otros, corremos el riesgo de terminar por creer nuestra propia fabulación.

La fábula de la zorra muestra que el mundo no es un horizonte al que observamos, imperturbables, desde la perspectiva de un observador imparcial. Lejos de toda neutralidad, nos altera psíquica y fisiológicamente. Y a modo de respuesta, en el autoengaño nos valemos de las emociones para teñir mágicamente esa realidad: una vez que la zorra se convence de que no podrá gozar de esas uvas, espontáneamente las descalifica. Y como no es posible modificarlas químicamente, les confiere mágicamente una nueva cualidad que alivia su insatisfacción. Así resuelve el conflicto y anula esa tensión entre su deseo y la realidad, sustituyendo la cualidad de deseables por una nueva cualidad, la de inmaduras. Se trata, ni más ni menos, de una transformación mágica porque nada ha cambiado (las uvas siguen siendo las mismas), si bien el cambio ha sido inmediato y realizado en el círculo de la conciencia.

La zorra nos enseña sólo una de las caras del autoengaño, un rostro misericordioso que se vale de una artimaña compensatoria por momentos esencial para sobrevivir. Las uvas en la fábula, incluso, funcionan como una especie de placebo natural. Una figura semejante es la llamada "mentira vital", herramienta que puede ayudar a la recuperación del enfermo o a soslayar, ante la proximidad de la muerte, la desesperanza.

Y mal que nos pese, continuaremos intentando modificar el mundo, como la zorra, para hacerlo más soportable.

Y es que infundadamente, "rellenamos" los espacios huecos que preceden a todo aquello que sucede por azar o por razones desconocidas, mediante la atribución de estos eventos a causas que nos parecen lógicas y justas. Así ponemos orden en el mundo, aunque lo hagamos de espaldas a la realidad. Ser irracionales nos protege de un vacío insoportable de mirar, y por eso la evolución nos hizo así. Irracionales.

La ilusión del libre albedrío

Desde el advenimiento de la civilización griega, los filósofos han empezado a preguntarse si realmente tienen el libre albedrío, en el sentido estricto del término. Ellos tenían curiosidad por saber si los seres humanos de hecho podrían tomar decisiones con absoluta independencia y que no están en lo más mínimo sujetos a la influencia de factores externos, u otros componentes causales. En la sociedad actual, es una costumbre para los científicos y laicos por igual, considerar el libre albedrío como algo que los humanos tienen desde el nacimiento, pero algunos no están de acuerdo. Los críticos dicen que las decisiones personales son influenciadas en gran medida por otros factores, y que, como tal, no podemos hablar de la libre voluntad definida.



Una serie de experimentos realizados durante los últimos años indica que la mente consciente es como un mono cabalgando un tigre de decisiones y acciones subconscientes en progreso, que inventa frenéticamente cuentos de que tiene el control.

En consecuencia, médicos, neurocientíficos e informáticos se han unido a los herederos de Platón y Aristóteles para discutir qué es el libre albedrío, si lo tenemos o no, y qué nos llevó a creer que lo teníamos en primer lugar.

Esa idea no es nueva, ni mucho menos. El filósofo alemán Arthur Schopenhauer dijo, como parafraseó Einstein, que "un ser humano puede hacer lo que quiera, pero no desear lo que quiere".

El ser humano se diferencia de los animales por su capacidad de decidir, sin embargo, para los científicos que se encargan del estudio de los procesos cerebrales, la idea del "hombre libre" es cada vez más difusa. Calculamos que todas nuestras decisiones están sobre la base de los factores ambientales, las ideas de otras personas, y más a menudo las experiencias del pasado, y no se puede confiar para tomar una decisión totalmente independiente. Además, las reacciones químicas de nuestro propio cuerpo, a veces conspiran contra nosotros, haciéndonos sentir nervioso o demasiado tranquilo, y esto nos causa no poder proporcionar la respuesta más adecuada a un problema o una situación.

En estudios anteriores, los neurocientíficos han demostrado que los actos del cerebro humano, tanto en el consciente e inconsciente, son al mismo tiempo. Experimentamos un sentimiento de que estamos controlando nuestras acciones, cuando las medidas son con la mente consciente, pero las investigaciones han revelado que este nivel de conciencia es la segunda a la mente inconsciente, lo que significa que éste tenga la preeminencia. Teniendo en cuenta que no podemos controlar, cualquier “sugerencia” viniendo de él, como las que se basan en algo que escuché hace años, o una experiencia que tuvimos cuando éramos pequeños, se integra en nuestras decisiones sin nosotros saberlo. En otras palabras, se necesitaría sólo la acción de la mente consciente para tomar una decisión que podría ser etiquetado como “libre albedrío”, y esto es imposible.


Fuente: Elaboración propia, psicoteca

La educación: nuestra verdadera crisis oculta

"La educación consiste en enseñar a los hombres no lo que deben pensar sino a pensar"
(Calvin Coolidge)

Cualquier país carente de educación está abocado al fracaso. El conocimiento es la lanzadera hacia el progreso.

En España sufrimos un desprecio hacia el conocimiento desde hace muchísimos años. ¿Para qué estudiar, si de “paleta” se ganaba lo mismo que siendo ingeniero?. ¿Quién no ha escuchado frases como esas?.



Es sólo un ejemplo de muchos, y es que tristemente se puede observar el nivel cultural de un país con la forma de escribir de sus habitantes. Internet nos muestra claramente las faltas ortográficas básicas que comete el joven medio, las carencias gramaticales, el no ser capaces de utilizar palabras de más de 3 sílabas al temer ser considerado un “pedante”. Degradamos el lenguaje, que es algo que habría que cuidar con mimo al ser la herramienta que permite que nos entendamos.

Por supuesto que todo el mundo no puede ser doctor. No se debe, siquiera. Pero lo que no es de recibo es que, de forma generalizada y como bien demuestran las encuestas recientes, los jóvenes desean que su futuro pase por ser funcionario, pegar un pelotazo y retirarse o vivir de ser un vividor (por ejemplo: apareciendo en reality shows, programas del corazón, etc.).

Desprecio por el conocimiento


Los estereotipos de jóvenes que muestra la TV están haciendo mucho daño. En la TV se fomenta al pícaro, al vividor, al chuleta y al pasota mientras que al estudioso se le estereotipa como el raro, el poco carismático, el que no sabe ligar, etc. Sólo hay que echar un vistazo a las series de producción nacional cuyo "target comercial" son los jóvenes y adolescentes. Son los modelos que nos muestran en la TV. Si en vez de eso mostraran a gente de éxito por sus estudios y esfuerzo... sin duda estaríamos recibiendo la señal de otro país, pero no es el caso. Con estrellas televisivas como Jorge Javier Vázquez ó Belén Esteban España asiste amodorrada a esta televisión animaloide y embrutecida, mientras que los asuntos que realmente importan no aparecen ni preocupan en casi ningún foro.

¿Es esta forma de construír un futuro para todos, tanto los que ya estamos aquí como los que quedan por llegar? ¿No es un suicidio que los que quieran poner freno a esto y evolucionar sean una tremenda minoría?.

Porque el conocimiento no sólo te aporta cultura y capacidad crítica sino que es el mejor aval para enfrentarte al mundo laboral. ¿A dónde se dirige España cuando el 40% de sus jóvenes ni siquiera ha finalizado el bachillerato o la FP?.



La tasa de desempleo entre los españoles con estudios superiores es del 8,8%; en los que sólo poseen Bachillerato y FP de grado medio ya se eleva al 15,3%, pero entre quienes apenas tienen Primaria alcanza el 21,7%.



Nuestro problema no que haya doctores, licenciados, graduados… sino que haya desprecio por el CONOCIMIENTO como puerta a un futuro mejor.

Hace unas semanas leía un excelente artículo escrito por un profesora titulado "El síndrome Belén Esteban" y creo que viene como anillo al dedo para completar esta entrada ya que ilustra a la perfección el mensaje que pretendo transmitir, es el siguiente:


"Como profesora, las preguntas de los alumnos que más me cuesta responder convincentemente son sobre porqué hay que estudiar cosas que a ellos les parecen inútiles o absurdas, como la Historia o la Geografía. Yo tengo claro qué me aportan a mí, pero de todas las razones que hay para estudiar estas cosas, yo les hago hincapié en lo necesarias que son estas disciplinas para comprender el mundo en el que viven: las coordenadas de espacio y tiempo, que al fin y al cabo son las que tratan la Geografía y la Historia, nos ayudan a conocer el sitio que ocupamos en el mundo y a comprender de dónde vienen todas nuestras realidades. Que todo eso les puede parecer ajeno y absurdo, pero que muchas de las cosas que estudian tienen que ver con su vida real y que, quieran o no, les afectan.

Por ejemplo, ¿quieres saber por qué tienes a tu lado a un compañero que viene de Ecuador? ¿por qué habla el mismo idioma que tú? ¿quieres entender por qué un señor, por nacer con el apellido Borbón, va a ser "rey" y el Estado Español le va a dar mucha pasta (que vendrá de los impuestos que tú pagues de mayor)? ¿por qué lo que digan unos señores europeos en Bruselas va a repercutir - y mucho - en tu vida? Todo eso es geografía. Todo eso es Historia.

Algunos entienden qué quiero decir, otros no. Yo no llevo mal las preguntas, las protestas... Es normal. Donde me desarman del todo y me dejan sin respuestas es cuando me dicen que todo eso les da igual. Que para qué quieren saber dónde está Marruecos, si no van a ir nunca. Para qué conocer el tipo de elecciones que hay en España, si ellos no tienen la intención de votar jamás. Que les resbala que haya una guerra en Irak, que media África se esté muriendo de hambre o que la Unión Europea diga "bla". 

Y, Lo que llevo peor con diferencia, es esa actitud de orgullo con el que exhiben su ignorancia y su cortedad de miras. Esa actitud de "no sirve para nada, no me interesa. Eso que cuentas y a lo que dedicas tu vida es una mierda. Yo quiero jugar a la Play/ irme de compras al Centro Comercial y ya". La tienen conmigo, que enseño Historia, pero también que los profesores de lengua, de biología, de matemáticas. El desprecio por los libros, por el Arte, por la Cultura, por las Ciencias... no es algo tan raro, y puede conmigo.

Últimamente esa actitud está más de moda que nunca. Tenemos una perfecta encarnación en la dichosa Belén Esteban, que no sabe nada, no quiere saber nada y se jacta de ello. La mala educación, la zafiedad y la ignorancia puestos en un pedestal día tras día. Todo el mundo la aplaude porque ella es "auténtica" (signifique lo que signifique eso). Conozco a mucha gente a la que le gusta ver a la Esteban y es curioso, porque hay toda clase de personas entre su público. Entre ellos, los que más me llaman la atención son dos tipos: la gente que tiene (o cree que tiene) más educación que ella y la ve como un divertimento, incluso algunos como un consuelo (yo soy mejor que ella), o los que son como ella, que han visto como la ignorancia y la mala educación también te pueden hacer triunfar en la vida y que hay que sentirse orgulloso de ello. Eso me da miedo: que se extienda y que sirva de ejemplo a más bobos, que opinen que el no saber nada es estupendo. Que el presumir de ser zafio e inculto se convierta en políticamente correcto y sea bien visto.


"Eh, que yo no quiero ayuda de nadie, que no necesito ayuda, leche" dice la Esteban en un momento de estos cuatro minutos de despropósitos. "Como yo no he pillado esa revolución -la industrial- tres narices me importa"- un argumento que podría haber empleado uno de mis peores alumnos.

Entendedme: yo no critico a la gente que no sabe. Yo no sé mucho de tantísimas cosas... tampoco creo que tenga que ser motivo de vergüenza el no haber estudiado, el no hablar correctamente o el tener lagunas de conocimiento. Lo que me revienta es la actitud contraria, la exhibición con orgullo de la ignorancia y el menosprecio a cualquier cosa que huela a sapiencia. Me duele el desprecio a la educación, en todos sus sentidos. Me duele... y me da una pena que me muero."



Fuentes: Elaboración propia, quedateadormir

sábado, 5 de junio de 2010

¿Por qué somos tan ilógicos?

“La vida es el arte de sacar conclusiones suficientes a partir de datos insuficientes” (Samuel Batler)

Con frecuencia, al tomar una decisión, nos fiamos de nuestra intuición. Nada más natural, puesto que cada día hemos de resolver muchos problemas, de variada naturaleza, con datos insuficientes y sin tiempo para analizarlos. Nos fiamos de nuestro "buen ojo" como hace el cazador cuando dispara con rapidez sobre la presa. Pero ese "buen ojo", este sentido común que nos presta tantos servicios, es también la causa principal de nuestros errores.



Nos creemos muy racionales, pero la mente nos tiende trampas a cada paso. Cuidado con hacer afirmaciones tajantes, porque a menudo sacamos deducciones extrañas.

Un ejemplo: imaginemos que vamos al médico y nos puede informar sobre nuestra enfermedad de dos maneras: 1). El 80% de las personas se curan. 2). El 20% mueren. ¿Cuál de las dos elegiríamos? En general, los humanos preferimos la primera, pero a un ordenador le daría absolutamente igual porque ambas contienen exactamente el mismo mensaje.

Este tipo de sesgo se denomina enmarcamiento. Twersky y Kahneman lo acuñaron para denominar cómo las personas responden de manera diferente a descripciones distintas, pero objetivamente equivalentes.

En 1982 se llevó a cabo una investigación en Estados Unidos que mostró que los cirujanos (como humanos que son) también sucumben al efecto del enmarcamiento. Los participantes en el experimento, basándose en datos clínicos reales, informaron sobre una intervención quirúrgica de una determinada manera a un grupo de ellos y de otra distinta a un segundo grupo. Concretamente, se les dijo esto: “La supervivencia media para esta intervención es del 93%”. “La mortalidad media para esta intervención es del 7%”. Los cirujanos informados en positivo (sobre la supervivencia) se mostraron más dispuestos a recomendar esta operación a sus pacientes.

Si fuéramos lógicos, no debería haber diferencias. Pero las hay.

El enmarcamiento lo podemos ver cada día si analizamos periódicos de distinta tendencia política. Los mismos datos son presentados de manera opuesta. ¿Cómo interpretamos esos datos? Si nos anuncian que un 55% de los españoles están a favor de la medida X, nuestro cerebro lo resume y se queda con la idea de que la mayoría de los conciudadanos están a favor. Este reduccionismo se debe a un tipo de economía mental, o dicho de otra forma, de pereza mental. No nos paramos a pensar que el 45% de los españoles están en contra.

Veamos otros fenómenos ilógicos, existe un tipo de experimento en el que se presenta, a dos grupos de personas, una descripción de un supuesto individuo con los mismos adjetivos, pero con el orden cambiado. Una es: “Pedro es inteligente, habilidoso, impulsivo, criticón, empecinado y envidioso”. La segunda: “Pedro es envidioso, empecinado, criticón, impulsivo, habilidoso e inteligente”. ¿A quién caerá mejor Pedro?, ¿a los que han leído la primera o la segunda? Normalmente, los sujetos que leen la primera descripción puntúan mejor a Pedro. Cuando leemos o escuchamos información, no lo hacemos de forma pasiva; nuestro cerebro, de manera automática, va anticipando lo que vendrá a continuación. Si el primer adjetivo es positivo, prevemos inconscientemente que lo siguiente también lo será, y si no lo es, lo matizamos automáticamente para que se acerque lo más posible a nuestra primera impresión.

Si no lo hemos hecho nunca, es interesante reflexionar un rato sobre la palabra pero. Supongamos que tenemos un jefe y nos dice: “Me gusta mucho tu trabajo, pero eres impuntual con las entregas”. O bien: “Eres impuntual con las entregas, pero me gusta mucho tu trabajo”. ¿Qué nos gustaría más? Sin duda, el segundo comentario. Nos está diciendo exactamente lo mismo, pero cuando hay un pero, el énfasis siempre lo ponemos en la parte final.

Daltonismo numérico

Al igual que las palabras, los números también los interpretamos de forma curiosa. Nuestra ilógica con los porcentajes la podemos detectar en el hecho de que preferimos que la probabilidad de que nuestro avión se estrelle sea de 0,000001 (1/1.000.000) que de 0,0000009 (9/10.000.000). En este caso, lo de menos es el resultado, la elección depende simplemente de que en el primer supuesto hay un 1 en lugar de un 9, y por este motivo la probabilidad nos parece menor.

Pero la trampa numérica más cotidiana en la que caemos es la de las rebajas. ¿Cómo es posible que la estrategia de la camisa de 19,90 euros o el pantalón de ¡sólo 39,90 euros! todavía cuele? No somos tontos y sabemos perfectamente que es una estrategia de ventas y que, en realidad, si el producto cuesta un céntimo menos no influirá en nuestra decisión. No obstante, parece que sí lo hace, pues de lo contrario esta táctica ya no se utilizaría.

Deducciones sesgadas

El mismo fenómeno pasaría si alguien nos diera a elegir entre dos números de lotería: el 44.444 o el 63.425. ¿A que escogeríamos el segundo? El primero nos parece menos probable, porque una cifra con todos los números iguales es menos representativa, menos típica.

Nos explican que Juan es un chico delgado, lleva gafas, es licenciado en Historia y le encanta leer. Y luego nos preguntan si creemos que es bibliotecario o camarero. Si tuviéramos que apostar, la mayoría diríamos que es bibliotecario, tal como lo demuestran muchas investigaciones. Nuestra respuesta se vuelve a basar en lo que nos parece más representativo o típico. Sin embargo, tendríamos más probabilidades de acertar si apostáramos a que es camarero, simplemente porque existen muchos más camareros que bibliotecarios en nuestro país.

Cuando el río suena…quizá no lleve agua

El 28 de diciembre, una amiga me llamó por teléfono para contarme un suculento cotilleo. Había pillado in fraganti, muy acaramelados, a un amigo común, casado, con una amiga divorciada. Me sorprendió muchísimo porque son dos personas de ambientes muy diferentes y que aparentemente no encajan. Así que solté el típico “¡No me lo puedo creer!”. Entonces ella me ofreció todo lujo de detalles que mi mente recreó en profundidad. Al final, riéndose, me dijo que era un completo inocente. Entonces, caí en la cuenta de la fecha en la que estábamos.

Lo curioso de la anécdota es que, aunque sé que no es verdad…, no sé…, ahora no me sorprendería tanto encontrarlos juntos.

Lo que me pasó lo describe a la perfección Massimo Piattelli, autor de Los túneles de la mente: “Los experimentos encuesta, e incluso los casos reales de la vida, nos han demostrado mil veces cómo una historia plausible y bien explicada puede hacer que consideremos objetivamente probables acontecimientos a los que minutos antes no hubiéramos concedido ni la más mínima probabilidad”.

Como muy bien afirma el biofísico y químico Piattelli: “La razón no es una facultad congénita que actúa en nosotros de manera espontánea y sin esfuerzo”. Así que, para ser un poco más lógicos, debemos esforzarnos mucho, aunque nunca lo vamos a conseguir del todo.

Por tanto, siempre nos queda ser humildes con nuestras deducciones y aprender a dejar a un lado nuestras afirmaciones tajantes.

Fuente

Descubren por qué a los adolescentes les cuesta concentrarse

El cerebro no termina de desarrollarse hasta avanzada la veintena, mucho después de lo que se creía.

Una investigación realizada por científicos del University College London del Reino Unido sugiere que el hecho de que los adolescentes y los adultos jóvenes no se concentren tan bien como se espera no es culpa de ellos, sino consecuencia del propio desarrollo del cerebro. El cerebro de los jóvenes ha de hacer el mismo esfuerzo que un niño muy pequeño para no distraerse y realizar tareas que requieren mucha concentración. Esta fase concluye bien avanzada la veintena y, en algunos casos, incluso pasados los 30. Entonces, el cerebro pierde materia gris, pero gana en eficiencia, explican los científicos.



Una investigación realizada por científicos del Institute of Cognitive Neuroscience del University College London (UCL), del Reino Unido, sugiere que el hecho de que los adolescentes y los adultos jóvenes no se concentren tan bien como se espera no es culpa de ellos, sino consecuencia del propio desarrollo del cerebro.

El cerebro de los adolescentes se parece más al cerebro de los niños pequeños que al de los adultos maduros, explican los científicos en un comunicado emitido por el UCL: tiene mayor cantidad de materia gris, pero una eficiencia más baja.

La llamada “materia gris”, que forma la corteza cerebral y que a su vez está formada por células y conexiones que permiten la transmisión de mensajes dentro del cerebro, va decreciendo a medida que envejecemos. Esta pérdida, sin embargo, significa que las transmisiones neuronales se vuelven más eficientes o que el cerebro trabaja de forma más efectiva en la edad adulta, señalan los investigadores.

Desarrollo tardío

Los hallazgos obtenidos en el presente estudio sugieren que el cerebro no estaría completamente desarrollado hasta finales de los 20, e incluso, hasta inicios de la década de los 30 años, mucho después de lo que hasta ahora se había creído.

En el estudio participaron un total de 179 adolescentes y jóvenes adultos a los que se les pidió que realizaran una tarea: repasar el alfabeto, bien mentalmente bien con letras aparecidas en una pantalla de ordenador.

Al mismo tiempo que hacían esto, a los participantes se les pidió que fueran clasificando cada letra según su forma, contestando a una pregunta muy simple: ¿La letra (que estás imaginando o viendo) presenta una curva o no?

Por último, a los chicos también se les pidió que ignoraran aquellas letras que no tenían curvas y que, por tanto, fueron utilizadas como medio de distracción.

Con esta ardua tarea, los científicos intentaron probar hasta qué punto los jóvenes presentaban la capacidad de alternar entre la concentración en sus propios pensamientos y las letras de la pantalla, así como la habilidad de ignorar las letras de distracción que aparecían en la pantalla (las que carecían de curva).

Se sabe que estas dos capacidades (alternancia de concentración y habilidad para no distraerse) se desarrollan durante la adolescencia.

Por otra parte, los científicos Sarah-Jayne Blakemore y sus colaboradores, utilizaron escáneres de imagen por resonancia magnética (IRM), una técnica no invasiva que utiliza el fenómeno de la resonancia magnética para obtener información sobre la estructura y composición del cerebro, con el fin de analizar la actividad cerebral de 37 de los participantes en el estudio.

Los registros, que se hicieron al mismo tiempo que se desarrollaban las tareas con el alfabeto, demostraron que ciertas partes de la llamada corteza prefrontal de los jóvenes cambiaron en lo que se refiere a actividad y estructura durante dichas tareas.

La corteza prefrontal está situada en la parte anterior de los lóbulos frontales del cerebro, y se sabe que está implicada en la planificación de comportamientos cognitivos complejos, en la expresión de la personalidad, en la toma de decisiones y en el comportamiento social moderado.

Además, se cree que esta región del cerebro orquesta la relación entre pensamientos y acciones, y está implicada en la capacidad de hacer varias cosas a la vez.

Las imágenes del cerebro de los 37 adolescentes seleccionados, tomadas con MRI, revelaron una actividad sorprendentemente alta en esta región cerebral, lo que sugiere que sus cerebros tuvieron que trabajar mucho para poder procesar la información que se les presentaba.

El cerebro continúa madurando

Este mismo grado de actividad había sido detectado previamente en la corteza prefrontal de cerebros de niños pequeños, pero los científicos no esperaban que el cerebro tuviera que seguir haciendo tanto esfuerzo a edades muy posteriores.

Según los investigadores, estos resultados indican que los cerebros de los adolescentes trabajan de manera menos eficiente que los de los adultos. Esto se debería a que la parte del cerebro necesaria para resolver ciertos problemas o tareas se encuentra aún en desarrollo a estas edades.

En otras palabras, la enorme actividad en el área de la corteza prefrontal supone que los cerebros de los jóvenes hacen una gran cantidad de trabajo innecesario, siguiendo “patrones de pensamiento caóticos”, afirma Blakemore.

A los adolescentes no les resulta siempre fácil prestar atención en clase y evitar que sus mentes divaguen o ignorar las distracciones de sus hermanos pequeños cuando están intentando resolver un problema de matemáticas, simplemente, porque las partes del cerebro implicadas en controlar nuestra forma de alternar la atención entre nuestros pensamientos y nuestro entorno, así como la velocidad a la que ejercemos dicho control, continúan madurando durante la adolescencia, concluyen los investigadores.

Los científicos detallan el experimento y los resultados obtenidos en la revista especializada The Journal of Neuroscience.

Empezar a fumar en la adolescencia puede reducir hasta 14 años la esperanza de vida

El consumo de tabaco durante la adolescencia puede hacer perder hasta 14 años de vida, de hecho, dos de cada cuatro fumadores morirán a causa de enfermedades asociadas al tabaquismo y uno de ellos lo hará antes de los 65 años, según afirman varios especialistas de la Asociación Española contra el Cáncer (AECC) con motivo de la celebración del Día mundial sin tabaco.



La edad media de inicio en el consumo de tabaco en España son los 13 años (casi dos años por debajo que hace una década) y entre los 18 y los 29 años es cuando se condensa la mayor franja de fumadores, uno de cada tres jóvenes españoles es fumador. La investigación señala que el hábito se convierte en diario a partir de los 14 años, edad a la que el consumo medio de cigarrillos suele ser de cinco. Un 45 por ciento lo hacen de forma ocasional los fines de semana o cuando salen con sus amigos.

Para el global de la población de 16 y más años el 31,5 % ha fumado a diario u ocasionalmente en el último año, según los últimos datos de la Encuesta Europea de Salud en España difundida por el Instituto Nacional de Estadística (INE), lo que supone un incremento de dos puntos respecto a las últimas cifras disponibles.

Además pone de manifiesto que el 27,3 % fuma a diario (0,8 % más), el 4,2 % es fumador ocasional, el 20,2 % se declara ex fumador y el 48,4 % nunca ha fumado. Por sexo, el 32,5 % de los hombres reconoce fumar y, en cuanto a las mujeres, 22,2 %.

Los expertos en salud recomiendan, cuanto antes, una ley antitabaco que proteja al máximo a los no fumadores en los espacios públicos y han recordado que 2 de cada 4 personas con esta adicción morirán a causa de dolencias asociadas a ella y que, uno de ellos, lo hará de forma prematura, es decir, antes de cumplir 65 años.

Más de la mitad de los 1.200 millones de fumadores morirá por enfermedades relacionadas con su hábito

En la actualidad hay en todo el mundo en torno a 1.200 millones de fumadores, de los cuales más de la mitad, según las estimaciones de los especialistas, fallecerá por enfermedades causadas por su adicción.

El porcentaje de fumadores varía significativamente entre los distintos países.

Por lo que hace referencia a los países con mayor prevalencia de fumadores, en cuanto a los varones, destacan los países asiáticos (en China, Japón, Indonesia o Corea del Sur más de la mitad de los varones fuma) y del este de Europa (por ejemplo, en Rusia o Ucrania dos tercios de la población masculina se declara fumador habitual y en Turquía o Grecia entre el 50 y el 60%). En el extremo opuesto –prevalencia baja o moderada– se sitúan los países industrializados y subsaharianos.



En el caso de las mujeres, destacan las bajas prevalencias de los países asiáticos y, sobre todo, las de las naciones más pobladas del mundo –China, India, Indonesia y Nigeria–, donde no alcanza el 4%. Las más altas se localizan en el mundo industrializado, destacando entre las mayores la de España, así como las de Serbia, Chile y Reino Unido, todos con más de un 25% de fumadoras.



Fuentes: knol, 20minutos

domingo, 23 de mayo de 2010

¿Producen las conversaciones profundas felicidad?

La felicidad humana ha sido objeto de reflexión y estudio desde tiempos inmemoriales, por parte de filósofos, escritores, líderes espirituales, religiosos, psiquiatras y psicólogos. Pero hay pocas investigaciones sobre la relación entre las actividades cotidianas y la felicidad, primariamente por lo difícil que es medir y registrar toda la actividad diaria normal de un grupo numeroso de personas, mediante métodos que no interfieran con la espontaneidad de las conductas examinadas.

Estudiar la felicidad es un asunto complejo, comenzando por el problema de medirla objetivamente de acuerdo a patrones de aceptación universal. Sin embargo, hoy existen algunas medidas biológicas de la infelicidad que facilitan las cosas, a pesar que el ser humano puede tener altos niveles de estrés y ser profundamente feliz. A pesar de todo, el desarrollo científico de la psicología ha proporcionado herramientas que permiten la comparación de diferentes grupos y momentos.




Recientemente, los psicólogos Matthias Mehl (Arizona University) y Simine Vazire (Washington University at St. Louis), efectuaron una investigación monitorizando durante cuatro días a 79 voluntarios y voluntarias, mediante un sistema de grabación de sonido, que registró lapsos de 30 segundos cada 12.5 minutos. El sonido permitió cuantificar el tiempo ocupado en actividades sociales, con cuántas personas se interactuó y, esto es lo más novedoso, el tipo de las conversaciones y cuánto tiempo ocupaba en cada una de ellas.

Cada período de 30 segundos se clasificó de acuerdo a que si los voluntarios estaban solos, conversando con otros, y si esos diálogos eran superficiales o profundos. El bienestar o felicidad se evaluó mediante encuestas realizadas a ellos mismos y a sus amigos.

Los resultados confirmaron que las personas con mayores niveles de felicidad pasan menos tiempo solos y más tiempo conversando. Esto era conocido por investigaciones previas.

Lo novedoso es que hubo una correlación positiva, significativa e importante entre la felicidad y el tiempo dedicado a conversaciones profundas. En otras palabras, los que conversan en mayor cantidad son más felices que los solitarios. Pero los más felices son los que dedican más tiempo a conversaciones sobre temas sustanciales y menos a conversaciones banales. Hablar sobre el tiempo no está mal, pero lo que realmente te hace feliz es compartir tus sentimientos más profundos con los demás, según los autores del estudio, las charlas ligeras e insustanciales pueden ayudar a socializar y ser muy agradables, pero lo que realmente te hace feliz es tener conversaciones profundas y sinceras.

Según el estudio, aquellos que manifestaban mayores niveles de bienestar pasaban de media un 25% menos tiempo solos que los infelices 76,8% respecto a 58,7%) y un 70% más tiempo hablando con los demás (39,7% frente al 23,2%). Las personas más felices tenían un tercio de las conversaciones triviales y el doble de las conversaciones profundas y filosóficas que las personas menos felices del estudio. Los más felices tenían el doble de conversaciones trascendentes, en las que escuchan a los demás o exponen sus sentimientos y pensamientos más importantes en lugar de limitarse a hablar del tiempo o de la tele.

Como curiosidad, y pese a lo que podría pensarse de antemano, los efectos de tener conversaciones trascendentes es un poco más relevante en los hombres que en las mujeres.

El estudio ha sido publicado en el diario Psychological Science. Este nuevo estudio complementa otros anteriores en los que también se relaciona directamente la felicidad con tener buenas relaciones sociales y pasar tiempo con los demás. Las charlas profundas podrían ser una medida para comprobar la existencia de estos lazos sociales.

“Encontramos esto tan interesante, porque podría haber ido en sentido contrario - podría haber sido, “No te preocupes, sé feliz” - mientras vives de forma superficial de la vida eres feliz, y si hablas sobre la profundidad existencial serás infeliz”, dijo el Dr. Mehl.

Sin embargo, propuso, la conversación profunda parecía ser la clave de la felicidad por dos razones principales: una porque conduce a los seres humanos a buscar y crear significado en sus vidas, y segundo, debido a que somos animales sociales que desean y necesitan comunicarse con otras personas.

“Al participar en conversaciones significativas, se las arreglan para imponer sentido en un mundo de otro modo bastante caótico”, dijo el Dr. Mehl. “Y las relaciones interpersonales, le ayudan a usted a encontrar este sentido, y nos vinculamos con nuestras parejas interactuando de forma profunda, y sabemos que la relación interpersonal y la integración es la base fundamental de la felicidad".

El estudio del Dr. Mehl es pequeño y no prueba una relación causa-efecto entre el tipo de conversaciones que uno tiene y la felicidad. Pero eso será el siguiente paso previsto, cuando se propone a la gente que aumenten el número de conversaciones sustantivas que tienen cada día y recorten las pequeñas charlas triviales, y viceversa.

“No es tan fácil como tomar una pastilla una vez al día”, dijo el Dr. Mehl. “Pero esto siempre me ha intrigado. ¿Podemos hacer que la gente sea más feliz, pidiéndoles que, para los próximos cinco días, tengan una conversación a fondo extra cada día?”

Esta investigación muestra una novedosa correlación entre felicidad y conversaciones profundas. ¿Será que la felicidad es la causa que impulsa a enfrascarse en conversaciones sobre temas importantes? ¿O es que las conversaciones profundas producen felicidad?

Huelva, la ciudad más soleada de España, y Bilbao, la más oscura

España es un país que disfruta de un buen número de días soleados cada año. Tenemos más horas de sol al año que cualquier país europeo. Esto parece un hecho irrefutable, como que también somos el país europeo con mayor potencial en energia solar fotovoltaica.



Pero qué sucede dentro de nuestras fronteras, ¿cuántos días despejados al año hay en las distintas regiones españolas?

Huelva es la ciudad más soleada de España, con 3.120 horas de sol, más del doble que Bilbao, mientras que San Sebastián es donde más llueve, incluso diez veces más que en Las Palmas.

Número de días despejados por región

Huelva 188
Cádiz 163
Córdoba 156
Badajoz 148
Sevilla 147
Madrid 124
Toledo 123
Murcia 113
Vigo 110
Zaragoza 107
Salamanca 93
Valencia 90
Santiago de Compostela 88
León 87
Valladolid 85
Barcelona 82
Orense 80
Tenerife 74
Palma 70
Logroño 68
Burgos 67
A Coruña 65
Santander 51
Bilbao 38
San Sebastián 38



En general las provincias andaluzas están entre las más soleadas del país con una media aproximada de 3.000 horas de sol al año. Así se desprende de los últimos datos de los que dispone el Instituto Nacional de Estadística, recogidos en su anuario estadístico, que señalan que además de Huelva rebasaron las 3.000 horas de sol en 2007 Málaga (3.059), Toledo (3.040) y Granada y Cádiz (3.016 en cada caso).

Por el contrario, las ciudades más oscuras fueron Bilbao (1.453 horas de sol), San Sebastián (1.735), Santander (1.839), Vitoria (1.930) y Santiago de Compostela (1.958). El lugar de menos insolacion de la Peninsula es el interior del País Vasco, seguido muy de cerca por el interior de Asturias segun el Atlas climatico del INM. De hecho Bilbao es la capital con menos insolacion. En verano en la vertiente atlántica de Galicia hay muchísimos más días claros que en el cantábrico por la cercanía del anticiclón que despeja los cielos en las rías bajas mientras que produce viento norte que acumula estratos a veces casi continuos en muchas zonas del cantábrico.



Los lugares con menos horas de Sol de la península son los siguientes:

Bilbao (aeropuerto de Sondica): 1584
Santander (aeropuerto de Parayas): 1638
San Sebastian (Igueldo): 1695
Asturias (aeropuerto Ranón): 1702
Asturias (Oviedo-El Cristo), periodo 1972-2000: 1711
Gijon: 1721
San Sebastian aeropuerto Fuenterrabia): 1724
Lugo (Rozas aerodromo): 1821
Vitoria (aeropuerto de Foronda): 1830
La Coruña: 1966
Santiago de Compostela (Labacolla): 1998


Muy pocos lugares superaron los 1.000 milímetros de precipitaciones; San Sebastián, con 1.536,1, lo que supone diez veces más de lluvia que la caída en el mismo periodo en Las Palmas (135,9) o Almería (209,9).Tras esa ciudad vasca se encuentra la gallega de Santiago y Bilbao


San Sebastián 1535
Bilbao 1090
Santiago de Compostela 1090
Vigo 1040
Santander 887
A Coruña 742
Valencia 608
Burgos 576
Barcelona 534
Cádiz 526
Palma 518
Orense 501
Valladolid 496
Córdoba 488
Tenerife 476
Logroño 453
Salamanca 422
Zaragoza 420
León 409
Madrid 406
Murcia 396
Huelva 396
Toledo 382
Sevilla 377
Badajoz 314
Almeria 210
Las Palmas 136


En cuanto a los días con temperatura igual o superior a 25ºC esta es la estadística



Murcia 192
Sevilla 189
Córdoba 184
Cádiz 175
Badajoz 170
Huelva 160
Tenerife 160
Valencia 149
Toledo 148
Orense 143
Zaragoza 137
Madrid 128
Valladolid 125
Salamanca 122
Palma 120
Logroño 114
Barcelona 110
Burgos 101
León 90
Bilbao 87
Santiago de Compostela 75
Vigo 53
Santander 40
A Coruña 34
San Sebastián 25

Fuente

Las matemáticas son fáciles… si trabajas duro

Para muchos estudiantes son el coco, el enemigo público número uno, la mayor pesadilla. Sin embargo, una serie de estudios sobre el rendimiento matemático de los estudiantes de diversos países arrojan una curiosa conclusión (en apariencia obvia): las matemáticas son duras, pero basta un poco de tiempo extra para que dejen de serlo.

El TIMSS (Trends in International Mathematics and Science Study) es una prueba que se hace cada cuatro años por parte de un grupo internacional de educadores. Una prueba de ciencias y matemáticas dirigida a estudiantes de primaria y secundaria de todo el mundo.

Cuando los estudiantes se someten al TIMSS, también están obligados a rellenar un cuestionario que incluye preguntas sobre toda clase de cuestiones: nivel educativo de los padres, sus opiniones sobre las matemáticas, quiénes son sus amigos, etcétera. En total, 120 preguntas aparentemente triviales. Son tantas que muchos estudiantes dejan diez, veinte e incluso más preguntas en blanco.



Lo más llamativo del TIMSS es precisamente este último dato.

El número medio de preguntas contestadas en el cuestionario TIMSS varía de unos países a otros. Es posible, de hecho, clasificar a todos los países participantes según cuántos artículos del cuestionario contesten sus estudiantes.

Pero ¿por qué es tan importante el clasificar a los estudiantes según el número de preguntas que responden? Porque a la hora de comparar esta clasificación con la que resulta de evaluar los resultados generales en matemáticas… coinciden exactamente.

Es decir, en los países cuyos estudiantes están dispuestos a concentrarse y permanecer inmóviles el tiempo suficiente para enfocar la respuesta a cada pregunta de un cuestionario muy extenso son los mismos países cuyos estudiantes hacen el mejor trabajo a la hora de solucionar problemas de matemáticas.

Esta asombrosa correlación fue descubierta por un investigador educativo de la Universidad de Pensilvania llamado Erling Boe. A su juicio, no es una simple correlación. La capacidad de terminar un cuestionario y sobresalir en la prueba de matemáticas son la misma capacidad.

O dicho de otro modo: las culturas que son mejores en matemáticas son aquellas culturas que enfatizan el esfuerzo, el tesón y el trabajo duro. Como son Singapur, Corea del Sur, China, Hong Kong y Japón, las primeras de la lista del TIMSS.

Pensemos en esto desde otro ángulo: imaginemos que todos los años se celebraran unas olimpiadas de las matemáticas en alguna ciudad fabulosa del mundo. Y que cada país enviara su propio equipo de mil alumnos de octavo. Lo que dice Boe es que podríamos predecir con precisión el orden de cada país en el medallero sin hacerles ni una sola pregunta de matemáticas. Todo cuanto tendríamos que hacer es encomendarles alguna tarea que permitiera medir cuán duro estaban dispuestos a trabajar.

Vamos a profundizar un poco más en cómo la tenacidad, el tiempo invertido y el control sobre la herencia cultural pueden ser factores muy relevantes a la hora de dominar esta esquiva materia, pesadilla de la mayoría de estudiantes. Para ello nada mejor que hablar de una de las escuelas más sorprendentes del mundo: la Academia KIPP.

La Academia KIPP es una escuela pública experimental que abrió sus puertas en el cuarto piso de la escuela universitaria Lou Gehrig de Nueva York a mediados de la década de 1990. KIPP estaba ubicada en uno de los barrios más pobres de la ciudad. A los estudiantes se les elige por sorteo. Aproximadamente la mitad de ellos son afroamericanos; el resto, hispanos. El 90 % procede de familias tan pobres que el Gobierno federal les subvenciona el almuerzo.

KIPP es un centro que jamás llamaría la atención de las autoridades educativas, pero lo cierto es que lo hizo. Y mucho. Sobre todo por sus peculiares clases de matemáticas. Su nivel es anormalmente elevado, comparable a las escuelas más privilegiadas de EEUU. No sólo muchos estudiantes de KIPP acaban confesando que matemáticas es su asignatura favorita, sino que, además, hacia el final del octavo grado, el 84 % de los estudiantes está por encima de la media del país.

Pero ¿cuál es el secreto de la filosofía educativa de KIPP?

Se acostumbra a pensar que la vida de los niños debe consistir en algo más que asistir a clase, que los niños necesitan más experiencias ajenas a las aulas para formarse, que necesitan jugar y divertirse, que demasiadas horas de estudio podrían resultar contraproducentes para sus pequeñas mentes.

Y quizá eso sea cierto en la mayoría de niños. Pero no lo es en todo tipo de niños. A los niños que acuden a las exitosas academias KIPP, por ejemplo, no les conviene en absoluto tener tiempo libre, ni que ese tiempo se vea contaminado por entornos externos a la academia.



En una investigación llevada a cabo por el sociólogo Kart Alexander, de la Universidad John Hopkins, que analizó el progreso de 650 alumnos de primer curso del sistema de enseñanza pública de Baltimore, mediante unas pruebas de matemáticas y lectura, arrojó unos datos sorprendentes. El análisis decía que los niños de familias más acomodadas tenían más conocimiento y mayor capacidad que los niños de familias pobres. Sin embargo, los datos cambiaban si la prueba se realizaba en septiembre, justo después de que acabaran las vacaciones de verano. Entonces los datos eran extraños: los niños pobres tenían calificaciones muy, muy inferiores.

Es decir, durante el verano, los niños con mejor situación económica volvían en septiembre, por ejemplo, con mejores notas en lectura. Los pobres volvían de las vacaciones y sus calificaciones en lectura se habían desplomado.

O dicho de otra manera: fuera de la escuela, los niños pobres no aprenden nada extra relativo a la enseñanza académica. Los ricos, sí. De hecho, si entre pobres y ricos existen diferencias en el rendimiento escolar, estas diferencias se deben casi exclusivamente a las discrepancias que se producen durante el tiempo en que no hay colegio.

Lo que se puede inferir del éxito de las academias KIPP es que quizá no se enfoca correctamente el problema de la educación. Raramente se trata el tema del tiempo que el alumno pasa en el colegio, de cómo ese tiempo deja de estar contaminado por ambientes exteriores poco favorables y, por tanto, de lo importante que es la herencia cultural para que un alumno obtenga buenas calificaciones.

Los estudiantes de escuelas asiáticas no tienen largas vacaciones de verano. En Corea del Sur, un año escolar dura por término medio 220 días. El año japonés, 243 días. Pero en Estados Unidos, el año escolar dura por regla general… 180 días.

Parece que exista, pues, una correlación muy fuerte entre el tiempo que uno pasa en el colegio y la competencia en determinadas asignaturas.

Y ese es el secreto principal de las academias KIPP: allí un alumno se pasa de un 50 a un 60 % más tiempo aprendiendo que un alumno de una escuela pública tradicional. Al haber más tiempo disponible, ello también redunda en un ambiente más relajado. Por ejemplo, a la hora de resolver un problema de matemáticas entre todos en la pizarra, no es extraño que en KIPP se inviertan 20 minutos exclusivamente en ese problema, con meticulosidad, con tenacidad. Haciendo las cosas de un modo más lento, avanzaban más. Los alumnos pueden preguntar más. Los profesores no sienten el apremio del tiempo. Y los estudiantes acaban forjando una relación inconsciente entre esfuerzo y recompensa.

Y así es como KIPP situa al 84 % de los alumnos pobres en el nivel de matemáticas exigible para su edad o por encima de él. Y gracias a estos rendimientos, el 90 % de ellos consigue becas para prestigiosos centros privados. El 80 % pasará por la universidad, y en muchos casos serán los primeros de sus familias en hacerlo. Trascendiendo los límites de su legado cultural.

Se trata de una lección tan simple que resulta asombroso cuán a menudo se pasa por alto. Estamos tan seducidos por los mitos del mejor y el más brillante y el hombre hecho a sí mismo, que creemos que los fueras de serie brotan de la tierra tan naturalmente como los manantiales. Miramos a Bill Gates y nos maravillamos de vivir en un mundo que da a un chico de trece años la llave para convertirse en un empresario fabulosamente exitoso. Pero ésa es la lección incorrecta. En 1968 sólo había un chico de trece años al que nuestro mundo permitió acceder ilimitadamente a una terminal a tiempo compartido y ese chico era Bill Gates. Si un millón de adolescentes hubiera gozado de la misma oportunidad, ¿cuántos Microsofts más tendríamos hoy? Para construir un mundo mejor, es preciso que sustituyamos el patrón de los golpes de suerte y las ventajas arbitrarias que hoy determinan el éxito por una sociedad que ofrezca oportunidades a todos.

Fuente: Genciencia

Europa declara la guerra al déficit apretándose el cinturón

La crisis económica mundial lleva muchos meses arañando el bolsillo de los gobiernos y de los ciudadanos, pero parece ser ahora cuando sus efectos sobre las cuentas públicas van a empezar a pasar factura en serio. El objetivo número uno es reducir el déficit acumulado para sanear las arcas y tratar de garantizar la supervivencia del sistema financiero.

Cuando un gobierno tiene una gran deuda o un gran déficit, necesita de los mercados financieros para conseguir dinero, pero los mercados necesitan a su vez garantías de que ese dinero les va a ser devuelto, y para eso tienen que ver que las arcas públicas no están vacías.



En este contexto, la UE no está dispuesta a que se repitan casos como el de Grecia, que tuvo que ser auxiliada con un rescate millonario, y ha apretado las tuercas. Los países miembros se han mostrado a favor de endurecer el Pacto de Estabilidad (según el cual el déficit público no puede superar el 3% y la deuda debe estar por debajo del 60%) y de establecer sanciones contra los países que no respeten este compromiso de disciplina presupuestaria.



Ante este panorama, la respuesta de los gobiernos ha llegado en forma de grandes ajustes económicos que, con variantes, se centran en reducir drásticamente el gasto público y social, y en aumentar la presión fiscal.

Europa se enfrenta a los planes de austeridad más duros desde los años de postguerra.







Así están las cosas, país por país:

ESPAÑA



¿Cómo le ha afectado la crisis?

España tiene un déficit del 11,2% y algo más de un 20% de paro (4.612.700 desempleados, según la última Encuesta de Población Activa). De acuerdo con las previsiones del Gobierno realizadas el pasado mes de febrero, la deuda pública alcanzará un techo del 74,3% del Producto Interior Bruto (PIB) en 2012

¿Qué recortes ha anunciado?

Bajada salarial a los empleados públicos, con descensos de entre el 0,56% y el 7%, en función de los ingresos. La medida afectará a 2,6 millones de trabajadores, contando a los de la Administración central, las comunidades autónomas, los ayuntamientos y las universidades. Se prevé un ahorro de 2.400 millones de euros en 2010.
Congelación de las pensiones, excepto las mínimas y las no contributivas. Afectará a cinco millones de los ocho millones de pensiones. Se ahorrarán 1.400 millones de euros.
Reducción de las inversiones públicas en más de 6.000 millones de euros, con la consiguiente pérdida de negocios para las constructoras. Muchas obras se retrasarán una media de un año.
Desaparición del 'cheque-bebé' (2.500 euros por nacimiento) a partir del año que viene. Supondrá un ahorro de 1.250 millones.

¿Cuál es el objetivo?

Reducir el déficit hasta un 6% en dos años, ahorrando 10.000 millones de euros este año (el doble de lo previsto) y otros 10.000 millones en 2011.

¿Qué supondrá para el crecimiento económico?

Un retroceso. El Gobierno ha preferido reducir el déficit a mantener la (ligera) tendencia positiva en el crecimiento económico. Así, éste se reducirá medio punto, del 1,8% previsto al 1,3%.


GRECIA



¿Cómo le ha afectado la crisis?

Es el pais más castigado de la zona euro. A finales de 2009 acumulaba un déficit del 13,6% y una deuda de más del 113% del PIB. Los líderes europeos han aprobado un préstamo a Grecia de hasta 110.000 millones de euros para el periodo 2010-2012, del que el FMI aportará 30.000 millones.

¿Qué recortes se han aprobado?

Para poder acceder a este rescate financiero, el Gobierno griego tuvo que aprobar un durísimo plan de ajuste que incluye una gran disminución del gasto público, privatización de empresas públicas, congelación del sueldo de los funcionarios durante tres años, recortes en el sistema de pensiones y aplazamiento de la edad de jubilación. Además, el Gobierno quiere flexibilizar la legislación que impide a las empresas despedir a más del 2% de sus trabajadores en un mes.

El objetivo es reducir el déficit hasta un 2% en 2013. El IVA pasa del 21% al 23%, la gasolina sube entre 3 y 8 céntimos por litro y el alcohol y el tabaco se han encarecido un 20%.

El Gobierno griego anunció asimismo que subirá los impuestos a las rentas más altas, aplicando una tasa de hasta el 40% a las rentas superiores a los 60.000 euros (el umbral actual es de 75.000 euros).


REINO UNIDO



¿Cómo le ha afectado la crisis?

La deuda pública de Reino Unido alcanzó en abril la cifra récord de 10.000 millones de libras (11.500 millones de euros), según datos oficiales divulgados este mismo viernes. El endeudamiento del Estado correspondiente al ejercicio 2009-2010 se cifra en 179.298 millones de euros, y el paro, que ha bajado por primera vez en 18 meses, se sitúa en el 7,8% con 2,46 millones de desempleados.

¿Qué recortes se han anunciado?

El nuevo Gobierno de coalición se ha marcado como objetivo principal la reducción del déficit. De momento, los miembros del Ejecutivo se bajarán el sueldo un 5%. El Ejecutivo recién elegido es partidario de crear un nuevo impuesto sobre la banca, si bien no se conocen aún detalles sobre el mismo, o sobre otras medidas de presión fiscal.

El anterior Gobierno laborista, que incrementó los impuestos en la renta y en las tasas de tabaco, alcohol y carburantes, anunció en abril que subiría los impuestos a los mas ricos: Las rentas superiores a las 150.000 libras anuales pagarían una tasa del 50% de sus ingresos a Hacienda, frente al 40% actual.


IRLANDA



¿Cómo le ha afectado la crisis?

El déficit público asciende al 14,3% (en 2008 era del 7,3%), y la tasa de paro se aproxima al 12%.

¿Qué recortes se han aprobado?

En 2008 Irlanda puso en marcha un duro plan de austeridad que no dio resultados. Seis meses después, ya en 2009, se presentó un nuevo plan presupuestario de emergencia con fuertes recortes de gasto público y subidas de impuestos. El objetivo era ahorrar unos 4.000 millones de euros para reducir el déficit al 11,6% en 2010.

En concreto, se han eliminado varias prestaciones sociales, incluyendo algunas que afectan a desempleados, y los sueldos de los funcionarios han bajado entre un 5% y un 15%. En diciembre se acordó un nuevo recorte del gasto de 4.000 millones, y el dinero destinado a prestaciones y servicios ha bajado el 5%, aunque la tijera no ha tocado aún las pensiones. Los ministros se han bajado el sueldo un 15%.


PORTUGAL



¿Cómo le ha afectado la crisis?

Portugal acabó 2009 con un déficit del 9,4%, y su deuda pública es la cuarta más elevada de la zona euro. La tasa de paro subió hasta el 10,6% el primer trimestre de 2010.

¿Qué recortes se han anunciado?

Congelación de salarios públicos y recorte de gasto social, privatización de participaciones del Estado en compañías estratégicas y reducción general del gasto público, incluyendo la paralización de grandes obras públicas, como el tercer puente de Lisboa sobre el río Tajo. El objetivo es recortar el déficit público al 2,8% en 2013.

Los planes del Gobierno incluyen una subida del IVA (del 20% al 21%) y un impuesto del 2,5% adicional para las grandes empresas y la banca. El impuesto de la renta del trabajo subirá entre 1 y 1,5 puntos.

Con respecto a los más ricos, se elevará de manera temporal hasta 2013 el impuesto para las personas con ingresos superiores a 150.000 euros anuales, que pasará del 42% actual hasta el 45%.

ITALIA



¿Cómo le ha afectado la crisis?

Italia tuvo en 2009 un déficit de 5,3% del PIB, y la deuda pública llegó a su máximo histórico, con más del 15,8% del PIB. La tasa de paro alcanzó el pasado mes de noviembre el 8,3%, la más elevada desde 2004.

¿Qué recortes se han anunciado?

El Gobierno aprobará en junio una corrección de los presupuestos del Estado por un valor de 27.500 millones de euros para los próximos dos años. Para ello pretende recortar 13.000 millones en 2011 y 14.500 millones en 2012.

Aunque aún no se conocen medidas concretas, el Ejecutivo estudia congelar los salarios de los funcionarios, retrasar la entrada de nuevos jubilados al sistema de pensiones y aumentar la edad de jubilación para las mujeres que trabajan en el sector privado, bloquear durante tres años la contratación de personal en la Administración, y restringir las ayudas a la dependencia.

En cuanto a los impuestos de momento no hay planes de subirlos. Las medidas previstas se centrarían en un mayor control del fraude y de la evasión fiscal.

En Italia no existe un impuesto especial para los más ricos. El Estado grava las rentas de forma proporcional (los que superan los 75.000 euros al año, por ejemplo, contribuyen con el 43%).

FRANCIA



¿Cómo le ha afectado la crisis?

El déficit está en el 7,5% del PIB y la deuda pública en el 78,1%. La tasa de paro alcanzó en el último trimestre de 2009 el 10%, su nivel más elevado en 10 años.

¿Qué recortes se han anunciado?

No existe aún ningún plan oficial de ajuste, pero el Gobierno ha anunciado una serie de medidas aisladas para asegurar el cumplimiento del Pacto de Estabilidad. Entre ellas destacan la congelación del gasto para los próximos tres años, el abandono de las medidas sociales especiales que se adoptaron el año pasado para atenuar la crisis, un posible aumento de la edad de jubilación y una reforma del sistema de pensiones aún por concretar.

El Gobierno de Sarkozy se ha mostrado partidario de instaurar un impuesto extra destinado a las rentas más altas y a los rendimientos de capital. En Francia existe actualmente el mencionado Impuesto de Solidaridad sobre la Fortuna, que se aplica a aquellos que poseen con un patrimonio superior a los 790.000 euros. Es adicional a la declaración de la renta, y varía entre el 0,55% y el 1,80%. Nadie paga en impuestos más del 50% de lo que gana al año, gracias a un límite impuesto por Ley.


ALEMANIA



¿Cómo le ha afectado la crisis?

El déficit público alemán en 2009 fue del 3,1% del PIB, y las deudas del Estado aumentaron en 2009 en 68.100 millones de euros (un 6,9%), hasta alcanzar los 1.053.800 millones de euros, incluyendo la deuda derivada de las medidas acordadas para afrontar la crisis financiera y económica. El índice de desempleo se situó en enero en el 8,6%, ocho décimas por encima de los datos registrados en diciembre.

Aunque no se han anunciado medidas concretas, el Ejecutivo prevé poner en marcha diversos planes de ahorro. La canciller, Angela Merkel, ya ha anunciado que, salvo la educación, "no habrá área alguna que quede excluida".


Fuente: graficos.lainformacion, 20minutos