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domingo, 14 de julio de 2013

¿Qué países crecieron y aumentaron más su riqueza en los últimos cincuenta años?


¿Qué países y regiones del planeta han tenido mayores progresos en su renta per cápita comparados con el promedio mundial en los últimos cincuenta años?, ¿cuáles en cambio han tenido mayores retrocesos o estancamientos?. Si bien la mayoría de países ricos en 1960 siguen siéndolo en la actualidad se pueden observar cambios importantes que merece la pena destacar.

Explorando los datos históricos de evolución de la renta per cápita mundial y estableciendo una comparativa respecto al percentil de riqueza sobre la economía mundial vemos como ha habido una serie de países que no formaban parte del primer mundo en 1960 que en cambio hoy sí ostentan ese rango. Como podemos ver en el siguiente gráfico resumen los casos más destacables serían los de Corea del Sur, Japón, Irlanda, España y Portugal. También tenemos otros casos como los de China o Brasil, que pese a estar todavía bastante lejos de poder considerarse países ricos sí que están haciendo considerables progresos y están logrando que millones de personas abandonen la pobreza. En el plano negativo los países de relevancia económica mundial que más han variado de forma negativa su percentil de riqueza respecto al promedio serían Argentina, Venezuela, Sudáfrica y Turquía.

Países con mayor variación en su percentil de riqueza respecto al promedio mundial (1960 - 2010)

El crecimiento asiático

Pero veamos los datos con mayor precisión aportando gráficos comparativos y detallando algunos de los casos más notables. En ese sentido es obligatorio pararse a explicar el caso de Corea del Sur, el mayor milagro económico de la última mitad de siglo. Es el ejemplo de cómo un país que en 1960 se equiparaba en términos de nivel de vida a Marruecos, Bolivia o Zambia ha pasado a formar parte con pleno derecho del primer mundo y a ser una referencia mundial a nivel tecnológico y de innovación. 




Corea del Sur es un territorio con muy escasos recursos naturales y materias primas. Hasta la década de 1960 tuvo una economía básica de subsistencia, principalmente agricultura y pesca. Era un país muy diferente del actual, uno de los más pobres del mundo, con una base agrícola muy fuerte y un mercado interior pequeño y poco activo. El 40% de la población era analfabeta y el 80% de la población activa se dedicaba al sector primario. 

Durante los años 70 el país se enfocó en mejorar la competitividad de los productos coreanos en el exterior, principalmente a través de productos intensivos en mano de obra (competitiva en relación con los países del entorno). El enfoque de innovación se orientó a la copia de bajo coste, pero también de bajo valor añadido. 

El país se dio cuenta de la importancia de impulsar la educación (actualmente su sistema educativo está considerado como uno de los mejores del mundo) y de formar personal especializado. El desarrollo científico-tecnológico fue la base sobre la que se cimentó el progreso coreano y los resultados pronto comenzaron a dar sus frutos.

                        

Es a partir de los 80 cuando se comienza a desarrollar una infraestructura científica, que sería acompañada de importantes estímulos fiscales a los grandes conglomerados de empresas como Hyundai, LG o Samsung, a las que el Estado subvencionó mediante la eliminación de determinados impuestos. Desde los años 90 el sistema coreano está evolucionando desde un modelo controlado por el estado y planificado de forma centralizada a uno más orientado en el mercado. A raíz de la crisis asiática del año 1997 se plantearon profundas reformas que incentivaron a que las empresas privadas cogieran el testigo de la innovación (en 2003 representaban algo más del 76% del esfuerzo innovador).

El país se ha centrado en potenciar sectores considerados como estratégicos: tecnologías de la información y telecomunicación, biotecnología, ciencias de la vida, nanotecnología, tecnología medioambiental y nuevos materiales. Corea del Sur es hoy el mayor fabricante de tablets, teléfonos móviles, pantallas de cristal líquido y barcos, ocupa el tercer lugar en semiconductores -ordenadores- y el quinto en automóviles. 

Evolución de la riqueza relativa de naciones relevantes no europeas o latinoamericanas

Variación de los percentiles de riqueza de otras naciones relevantes no europeas o latinoamericanas entre 1960 y 2010

Otro ejemplo digno de mención en Asia lo tenemos en Japón. En los años sesenta el nivel de vida de Japón era la mitad del de Europa del Norte y la quinta parte del de Estados Unidos. En tan solo tres décadas la economía nipona logró expandirse hasta llegar a ser la segunda potencia económica mundial. Entre 1950 y 1970 los índices de producción manufacturera e industrial se duplicaron cada cinco años, mientras que la economía se expandió 55 veces. Durante la década del 60 las tasas anuales de crecimiento económico de Japón fueron del 10-14%. En poco más de dos décadas Japón se convirtió en una potencia industrial, siendo el primer país del mundo en construcción naval, producción de motos, aparatos fotográficos y televisores y el segundo en automóviles, acero y fibras sintéticas. La agricultura que ocupaba a la mitad de la población en los años cincuenta tan sólo llegaba al 14% en 1972. 

El crecimiento redujo su marcha notablemente a finales de los ochenta y durante la década de los noventa, en lo que se ha conocido como la década perdida. Pero incluso pese a que actualmente se podría decir que Japón lleva ya 20 años en crisis sigue manteniendo altos sus estándares de vida. Se trata de un país en el que la riqueza está muy bien repartida (Japón es un país con pocos ricos y pocos pobres, casi todos pertenecen a la clase media), su tasa de desempleo no ha superado el 6% desde hace más de 50 años, es además el tercer país con mayor porcentaje de población con estudios universitarios finalizados y está entre los cinco países del mundo con mayor inversión en I+D per cápita . 

En las dos últimas décadas China está también comenzando a crecer con gran fuerza (ver imagen) y logrando que muchos millones de personas salgan de la pobreza. El despegue chino tiene buena culpa de que en 2030 se prevea que más del 60% de la clase media mundial sea asiática (hoy el 50% de la clase media vive en Europa y USA)



Igualmente todavía le queda lo más complejo, China sigue siendo un país pobre con un nivel de riqueza per cápita inferior a la media mundial (un factor a menudo olvidado cuando solo se dan datos absolutos). Además también deberá afrontar pronto la llamada trampa de la renta media, es decir, estaría llegando a un nivel de desarrollo que le impediría competir a la vez con los países de alto nivel tecnológico (como Alemania) y con los de bajos salarios (como Bangladesh). Para poner en contexto la situación actual de China recomendamos al lector este magnífico artículo de Sintetia.

China está apostando fuertemente por la formación de la población en ámbitos científicos y tecnológicos.

América latina, el desarrollo inestable


Al contrario de lo sucedido en Asia, en el polo opuesto vemos países que en cambio no han seguido una senda equilibrada ni estable de desarrollo económico, el caso de Sudamérica es el más paradójico, a excepción de Brasil (que está creciendo por encima del promedio) la mayoría de los países del subcontinente no han evolucionado positivamente en los últimos 50 años. 

Evolución desde 1960 de la riqueza relativa en América Latina

Variación de los percentiles de riqueza en América Latina respecto al promedio mundial entre 1960 y 2010

Destaca especialmente lo acontecido en Venezuela y Argentina. De Argentina podría decirse que ostenta el dudoso honor de ser el único país que ha dejado la élite económica del planeta en el último siglo. A comienzos del Siglo XX Argentina y EEUU competían por ser potencias mundiales. En 1950 y se codeaba con los países más ricos del planeta, superando en renta per cápita a Francia, Noruega o Alemania. Sesenta años después ha visto como su crecimiento se ha visto muy ralentizado perdiendo el tren respecto a otras regiones ricas del planeta. Por ejemplo España no pudo superar en PIB per cápita a Argentina hasta 1970, pero actualmente lo dobla.


Europa: el ingreso de Irlanda, España y Portugal en el primer mundo

En Europa las mayores variaciones en el plano positivo las encontramos en Irlanda y en la Península Ibérica. Paradójicamente los tres países europeos citados (Irlanda, España y Portugal) están sufriendo de forma bastante severa la última crisis económica mundial, pero incluso con ese frenazo en su tasa de crecimiento estamos ante los tres países europeos que han tenido mayor incremento relativo de renta per cápita en la última mitad de siglo.

Irlanda es un caso atípico de un país septentrional que consigue una tardía, aunque espectacular, expansión. Por ejemplo el promedio de ingresos personales en Irlanda pasó de estar un 40% debajo del promedio europeo en 1973, cuando el país se incorporó a la Unión Europea, al 36% por encima de la media europea en 2003. Pasó de ser un país agrícola empobrecido a ser uno de los mayores centros tecnológicos del mundo. Irlanda se ha convertido en la plataforma de exportación de la principales multinacionales de la industria informática y farmacéutica (es el mayor exportador de software del mundo, sobrepasando incluso a Estados Unidos), incluidas Intel, Microsoft, Oracle, Lotus, Pfizer, Merck, American Home Products e IBM. Unas mil cien empresas multinacionales se instalaron en el país en los últimos años. Las causas del “milagro celta” serían la combinación de ayuda europea, eliminación de obstáculos a la creación de nuevas empresas, la desregulación de la industria de telecomunicaciones, rebaja del impuesto a las sociedades de 40% a 12.5% (que otros países de la UE hoy califican como de “dumping fiscal”) y una fuerte inversión en educación produciendo capital humano con capacitación técnica, indispensable para los intereses del país.

Evolución desde 1960 de la riqueza relativa en Europa
 (Nota: puesto que la riqueza media en Europa se sitúa en rangos altos para facilitar  la visualización del gráfico el punto mínimo del eje de los percentiles se ha fijado en el 0.4 en vez de en 0.0)


Variación de los percentiles de riqueza en Europa respecto al promedio mundial entre 1960 y 2010

En relación al crecimiento de España hay que comentar que a mediados del siglo XX la renta per cápita española era la quinta parte de la sueca o la tercera parte de la francesa. Incluso Italia prácticamente duplicaba la riqueza española. La economía española arranca tardíamente, pero tras el Plan de Estabilización de 1958 y la posterior apertura de la economía crece con fuerza en el periodo 1960-74, permitiéndole así acortar distancias con los países más avanzados de Europa. En la década de los 60 España tuvo la segunda mayor tasa de crecimiento en el mundo, un poco por detrás de Japón. La recuperación se basó principalmente en la apertura al exterior, la inversión pública, el desarrollo de infraestructuras y en la apertura de España como destino turístico. La apertura de España al turismo masivo atrajo al país un gran número de divisas que se utilizaron para pagar las importaciones de capital (maquinaria, etc) necesarias para una rápida expansión de las infraestructuras y de la industria. Esta mano de obra intensiva de la industria también proporcionó mucho empleo. En el crecimiento económico se registraron mejoras notables en el nivel de vida y el desarrollo de las clases medias. España dejó poco a poco de ser un país agrario para transformarse en un país industrial y urbano, alcanzando los estándares de país desarrollado y próspero. En estos años, la industria gana importancia en España, así como el sector terciario, los ciudadanos de las zonas rurales emigran a las ciudades. Las principales producciones industriales se convirtieron en la fabricación de automóviles, maquinarias y la construcción naval. 

Evolución del litoral costero de la Manga del Mar Menor (Murcia)

La crisis del petróleo de 1973 y 1979, terminó este crecimiento "milagroso" y a partir de entonces, la economía siguió una trayectoria ascendente más leve. Al unirse a Europa en 1986 España se incorpora definitivamente en el mundo industrializado, la entrada requirió que el país abriera su economía, con un fuerte incremento de la inversión extranjera en España y un impulso modernizador de la empresa española ante la competencia exterior.

España se unió así a los países industrializados, dejando atrás la pobreza y el subdesarrollo endémico que había experimentado hasta la primera mitad del siglo XX, convirtiéndose en la quinta economía más grande de la UE y, en términos absolutos, la duodécima del mundo. Por otra parte los cambios sociales, económicos y culturales de los años 60 y 70, y el crecimiento en dichos años de la población escolarizada, harían por fin posible que el país alcanzara los porcentajes de alfabetización (en torno al 95 %) que los países europeos más avanzados ya habían alcanzado treinta o cuarenta años antes.


Fuentes: Wikipedia, World Bank, Javier Megias, www.mcabezas.com, Kirainet, Artehistoria, El País, economy.blogs.ie

lunes, 2 de abril de 2012

¿Por qué a los occidentales nos cuesta tanto diferenciar las caras de los asiáticos?

Muchos occidentales se han preguntado alguna vez por qué todos los asiáticos son tan parecidos entre sí o por qué los subsaharianos nos parecen tan similares, pero ¿es real su semejanza o se trata sólo de una sensación errónea? La respuesta a esta pregunta ha sido objeto de numerosos trabajos científicos hasta identificar el mecanismo cerebral responsable.


La respuesta está en que los seres humanos somos muy hábiles reconociendo rostros, pero con la notable excepción de las caras de personas de otros grupos étnicos: se trata del llamado "other-race effect". Nuestro cerebro parece ser mejor decodificando las características únicas de una cara cuando la persona pertenece a nuestro mismo grupo étnico, lo que hace difícil para nosotros identificar rasgos faciales específicos de personas de otras razas y grupos étnicos.

El “efecto otro tipo de rostro” u “other-race effect” (ORE, según sus siglas en inglés), es conocido por los psicólogos desde hace mucho tiempo y es un fenómeno desmostrado empíricamente en numerosas investigaciones y aceptado por los especialistas. Se refiere a la importante alteración del comportamiento mostrado por los seres humanos en el reconocimiento de rostros en función de si se trata de un sujeto del  mismo grupo étnico o no. El efecto ORE refleja una especialización muy precoz en el reconocimiento facial.  A los tres meses, todos los bebés pueden identificar todos los rostros indistintamente, pero a los nueve meses han perdido esta capacidad y clasifican los rostros con características distintas dentro de una misma categoría. Como para el lenguaje, el cerebro se especializa muy pronto para procesar únicamente en detalle las señales más familiares. En Psicología Social este efecto se describe como una "ventaja de grupo": las personas tendemos a evaluar y juzgar a los miembros de nuestro propio grupo como mejores y más justos que los miembros de otros grupos. El significado del grupo se puede referir a la familia, compañeros de equipo en un equipo de fútbol, compañeros de clase y también diferentes razas y etnias.

Aspecto facial promedio de las mujeres del continente asiático
La literatura científica ha proporcionado una clara evidencia de que el efecto ORE no se explica por la escasez de las variaciones antropométricas en las caras, sino por nuestra falta de experiencia a la hora de reconocer rostros diferentes a los que solemos encontrarnos día a día. Las caras de la misma "etnia" se codifican cerebralmente de forma muy elaborada, con un énfasis en las características únicas faciales que nos ayudan a distinguir una persona de otra. Para caras de otros grupos étnicos, sin embargo, esta información se codifica de forma menos robusta y detallada. En consecuencia, tenemos una memoria más pobre para esas caras, por lo que somos menos propensos a reconocer o distinguir entre ellos. Este fenómeno es universal y se da en todos los seres humanos y grupos, de forma que un subsahariano o un asiático tiene la misma impresión cuando ve a otro individuo de un grupo étnico distinto al suyo.

Las dificultades para reconocer a personas de otras razas se debe más a una falta de convivencia con ellas que a sus características físicas y antropológicas. Distinguimos a los individuos de otros grupos étnicos en proporción a nuestro conocimiento y nuestro contacto con el grupo en su conjunto. Esto favorece la ilusión perceptiva que nos hace pensar "que todos se parecen entre sí o que son todos iguales". Al no convivir con ellos, no estamos habituados a reconocer a gente con esos rasgos faciales, no estamos entrenados para ello. No estamos acostumbrados a mirar las diferencias entre chinos igual que no sabríamos diferenciar entre 12 tipos de nieve como por ejemplo hacen los esquimales. Hay un desconocimiento cultural bastante grande hasta tal punto que no es que veamos a todos los chinos iguales, sino que les vemos iguales a ellos, a los coreanos y a los japoneses, incluso también a los subsaharianos, con independencia de que sean etiopes, congoleños o nigerianos.


Cuanto más interaccionamos con esos grupos étnicos empezamos poco a poco a desarrollar estrategias que nos permiten reconocer mejor ese tipo de caras. Pero aunque un occidental viviera en un barrio chino, seguiría sin distinguirles si no se relaciona con ellos. Para ello deben formar parte de nuestro entorno personal, de nuestra vida; debemos conocerlos y esforzarnos por distinguir entre uno y otro, pero como normalmente no tenemos esa necesidad de acercamiento los acabamos igualando a todos en un proceso que en psicología se llama estereotipia, un mecanismo muy común al que recurrimos porque no podemos asimilar toda la información al mismo nivel de espeficidad. Los asiáticos también lo hacen porque ellos también nos perciben iguales a nosotros, y por eso nos engloban dentro del grupo de los occidentales. Si un grupo étnico entra con asiduidad en contacto con otro diferente comienza a tener mayor precisión y habilidad a la hora de reconocer los rostros de personas de diferente origen étnico y rasgos faciales. 

Esto tiene implicaciones en diversos ámbitos, por ejemplo, la identificación de testigos y sospechosos. A  nivel empresarial también es fuente habitual de conflictos a la hora de entablar negociaciones, de hecho se estima que el 30% de los negocios fallidos entre occidentales y asiáticos se deben al efecto ORE.  



En resumen, es un hecho que los seres humanos que viven en diferentes lugares geográficos perciben a las personas que pertenecen a otro grupo étnico como extremadamente similares entre sí. Pero no se debe a que todos los asiáticos se parezcan, o los occidentales, o los africanos, ya que todos estos grupos presentan amplias diferencias faciales. Simplemente el ser humano está poco “habituado o entrenado” para diferenciar rostros de grupos étnicos diferentes al propio y con los que tiene poco intercambio cultural en su día a día.

lunes, 31 de octubre de 2011

¿Cómo ha evolucionado la riqueza y el desempleo en las regiones españolas durante el último siglo?

¿Cómo ha evolucionado la economía española durante el pasado siglo y en especial durante las últimas décadas?, ¿las regiones más ricas hace 80 años siguen siéndolo en la actualidad?, ¿ha habido alguna excepción?, ¿cómo han evolucionado las cifras de desempleo en las diferentes regiones españolas durante las últimas décadas?, ¿ha tenido el boom de la burbuja inmobiliaria y la crisis de empleo el mismo efecto en todas las regiones españolas?



Un breve repaso a la historia económica y a la industrialización en España

Cuando estudiamos los inicios de la industrialización en España entre finales del siglo XVIII y comienzos del siglo XIX, nos encontramos con una situación de claro retraso respecto a otros países europeos como  Francia o Inglaterra. Un factor de trascendencia en el retraso del proceso de industrialización en España era el bajo nivel educativo de la población (en 1874 el nivel de analfabetismo era de un 54,2% en los hombres y de un 74,4% en mujeres). Este estancamiento intelectual hará de la España de finales del XIX uno de los países más atrasados de Europa.

Una excepción a toda esta situación era Cataluña, allí se podían encontrar indicios de un proceso de industrialización similar al llevado a cabo en otros lugares de Europa occidental. Barcelona y la vertiente septentrional vasca tenían una rica tradición comercial, artesana y de relaciones internacionales con Europa y América, muy propicia a la innovación. Este ambiente favorable acogió en la primera mitad de siglo XIX, en Cataluña, las primeras técnicas de trabajo en la industria textil y la siderometalurgia. Durante el mismo siglo la explotación de los yacimientos de mineral de hierro de Vizcaya y Santander suponen una importante aportación a la economía española, y suponen el punto de partida de la industrialización de la cuenca de Bilbao y la bahía de Santander. La extracción de carbón posibilita también en la segunda mitad del XIX el desarrollo de la siderurgia asturiana.

Cuenca minera asturiana (1920)

La política económica de autarquía y nacionalismo iniciada después de la Guerra Civil, y que dura casi veinte años, va a ser poco propicia a las innovaciones. España sufre en estos años un hundimiento de la producción agrícola e industrial, hasta el punto que no fue hasta 1954 cuando la renta media superó a la existente en 1935 (es decir, por fin la renta por habitante era superior a la del inicio de la guerra, 20 años antes). Como novedades relevantes de este período está el inicio de la industrialización de Madrid. Durante todos estos periodos comentados el País Vasco, Cataluña y Madrid eran claramente las regiones con mayor riqueza de nuestra península, doblando o incluso triplicando el PIB per cápita de muchas regiones del sur peninsular.



La economía española arranca tardíamente, pero tras el Plan de Estabilización de 1958 y la posterior apertura de la economía crece con fuerza en el periodo 1960-74, permitiéndole así acortar distancias con los países más avanzados de Europa. En estos años, la industria gana importancia en España, así como el sector terciario (un ejemplo es el turismo), los ciudadanos de las zonas rurales emigran a las ciudades (principalmente hacia Madrid, Barcelona y Bilbao). Entre 1957 y 1975 el proceso de creación y difusión industrial se amplió notablemente, de manera que el nucleo industrial localizado en la franja cantábrico-vasca y el gran foco barcelonés, se amplió a casi toda la franja mediterránea y a la región urbana madrileña.


Distribución de la riqueza en España en 1970

España se unió así a los países industrializados, dejando atrás la pobreza y el subdesarrollo endémico que había experimentado hasta la primera mitad del siglo XX, convirtiéndose en la quinta economía más grande de la UE y, en términos absolutos, la duodécima del mundo. Por otra parte los cambios sociales, económicos y culturales de los años 60 y 70, y el crecimiento en dichos años de la población escolarizada, harían por fin posible que el país alcanzara los porcentajes de alfabetización (en torno al 95 %) que los países europeos más avanzados ya habían alcanzado treinta o cuarenta años antes.




A partir de 1973 se hace patente la quiebra en el modelo de crecimiento acelerado que había conocido la economía española durante los años sesenta. En el periodo comprendido entre 1973 y 1985, el descenso de las tasas de actividad y de ocupación (en marzo de 1985 se alcanza un 22 por ciento de paro) son unos indicadores claros de la gravedad de la crisis. Tras la larga fase de ajuste para numerosos sectores, se inicia un periodo de recuperación (1985-1990), interrumpido por la coyuntura internacional recesiva de los primeros años noventa (1991-1994) para comenzar de nuevo su recuperación a partir de 1995, con una fase expansiva que ha llegado hasta principios de 2008, con un incremento medio anual del PIB del 3,5%, lo que ha constituido el periodo de crecimiento más alto desde la entrada de la democracia en 1975. A partir del año 2008 la economía sufre un claro deterioro en sus índices macroeconómicos, dando paso a un largo período de recesión que todavía no ha finalizado.



Evolución del PIB de las regiones españolas en los últimos 80 años


A pesar de los profundos cambios estructurales sufridos en todo el país en las últimas décadas los cambios de posición relativa en el transcurso de estos ochenta años han sido relativamente pequeños, las regiones punteras en 1930 (Cataluña, Madrid, País Vasco) siguen estando en las primeras posiciones en la actualidad, en tanto que las más rezagadas son todavía las mismas (Extremadura, Andalucía, Galicia, Murcia y Castilla la Mancha). En el siguiente gráfico podemos contrastar la evolución de cada comunidad autónoma.

Evolución del PIB de las regiones españolas en los últimos 80 años


Igualmente si nos fijamos y evaluamos estos datos con mayor detenimiento veremos que hay excepciones que escapan a esa tendencia de continuidad, principalmente en las regiones del norte peninsular, sometidas a intensos procesos de reconversión industrial de finales de los 70 y principios de los 80. Asturias y Cantabria, que en 1955 aparecían con niveles de renta per cápita superiores a la media del país, se caen de esa clasificación en 1997, sacudidas por las consecuencias de esa crisis industrial. 

Un caso similar sucede en el País Vasco que pasa de ser la región más rica del país en 1955 a la sexta en 1997, aunque si observamos la evolución en los últimos 13 años vemos que precisamente ha sido la región vasca la que más ha mejorado su renta per cápita si la comparamos con el resto del país ya que en 2010 vuelve de nuevo a recuperar el primer puesto en PIB  por habitante


Los siguientes gráficos tratan de ilustrar la evolución económica de cada región en particular comparándolas siempre con la media nacional. Si hacemos especial hincapié en los últimos 30 años se observan las siguientes tendencias:

  • Regiones que permanecen estables: Andalucia, Canarias, Murcia, Castilla la Mancha, Aragón, La Rioja, Madrid.
  • Regiones que mejoran moderadamente: Extremadura, Castilla y León, Galicia, Navarra.
  • Regiones que empeoran moderadamente: Comunidad Valenciana, Cataluña, Baleares.
  • Regiones que sufrieron reconversión industrial: Asturias, Cantabria, País Vasco (implica un retroceso a finales de siglo XX y posterior mejora).





Evolución de las tasas de desempleo

España sufre un alto nivel de desempleo estructural. Desde la crisis económica y financiera de los años 1980, el desempleo nunca ha bajado del 8%, siendo el país de la OCDE con mayor tasa de desempleo, por delante de Irlanda y Grecia. En los últimos treinta años la tasa de paro española ha rondado el doble de la media de los países desarrollados, tanto en épocas de crecimiento como en crisis.

Vía @kikollan

 En el año 2003 la tasa de paro era del 11,5%, considerada como una buena cifra en España, pese a que es una tasa de paro que la mayoría de países industrializados sólo alcanza en épocas de crisis económica.


               


La economía española se ha sustentado, durante los últimos cincuenta años, en un modelo productivo impulsado por sectores de bajo valor añadido, como son la construcción y el turismo, los cuales, al final de la última época de bonanza, copaban la mitad de la producción nacional. En el año 2008, el del inicio de la crisis actual, el ladrillo suponía el 18% del PIB español, las industrias auxiliares de éste, el 21%, y el turismo, el 11%. El hundimiento del sector de la construcción de España tras el estallido de la burbuja inmobiliaria ha propiciado un aumento del desempleo a una velocidad nunca vista antes.





Y tal y como podemos observar en el gráfico previo lo ha hecho con mayor virulencia en aquellas regiones que habían basado buena parte de su economía en el sector de la construcción. Eso se pone claramente de manifiesto en Canarias, Andalucía, Murcia, Comunidad Valenciana o Castilla la Mancha, comunidades todas que han visto como sus tasas de desempleo se han incrementado en más de un 14% en menos de cuatro años. Simplemente desolador.

Vía @sintetia


Por contra y siempre dentro de un marco económico complejo como el actual, las regiones del norte de España cuyo modelo productivo era menos dependiente del sector de la construcción y en consecuencia menos expuestos a los efectos de la burbuja inmobiliaria, como es el caso de País Vasco, Navarra, Cantabria o Asturias, aun sufriendo los estragos de la crisis económica han tenido incrementos en su tasa de paro que no han superado el 8%.


Evolución del paro durante las últimas décadas

La última crisis económica seria que había sufrido España alcanzó su momento más álgido a mediados de los noventa y como la actual había provocado una cifras de desempleo espectaculares. Si comparamos las cifras del paro actuales con las que existían hace 17 años podemos extraer algunas conclusiones bastante significativas, la más evidente es que no todas las regiones españolas han evolucionado de la misma forma en materia de empleo, en el lado negativo tenemos el comportamiento de Andalucía, Canarias o Castilla La Mancha que no sólo no han mejorado sus cifras sino que además tienen todavía una tasa de paro mayor que la que tenían a mediados de la crisis de los 90. Diecisiete años después en esas regiones las cosas no sólo no siguen igual sino que han empeorado y existe todavía más paro.

En el lado opuesto, tenemos que destacar el positivo comportamiento del País Vasco, con una espectacular mejora en sus cifras de empleo desde 1994. Igualmente mejoran el promedio nacional comunidades como la cántabra, la extremeña (pese que sigue con una tasa de paro muy grande en la actualidad mejora relativamente sus cifras), la asturiana o Castilla y León. Igualmente es complicado atribuir las mejoras en estos últimos casos únicamente a políticas económicas o de empleo, no podemos olvidar la influencia del factor migratorio en muchas de estas regiones, lo cual ha podido servir para atenuar y suavizar los datos estadísticos.




Fuentes: Elaboración propia, wikipedia, revistasice, urv, kikollan

jueves, 13 de octubre de 2011

¿Cuáles son los apellidos más comunes de España y en qué regiones son más frecuentes?

¿Cuáles son los apellidos más habituales en España? ¿De dónde proceden nuestros apellidos? ¿Con cuántas personas lo comparto? ¿Dónde viven?. Gracias al Instituto Nacional de Estadística podemos responder a todas esas preguntas y encontrar todo tipo de estadísticas acerca de los apellidos españoles. 

En España hay cerca de 100.000 apellidos diferentes, distribuidos entre sus 17 comunidades autónomas y las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, y de todos ellos los 100 más frecuentes en nuestra geografía son los siguientes



Muchos de ellos no sólo tienen una gran difusión en territorio español, sino también en la mayoría de países de América o incluso en Filipinas, tal y como podemos apreciar en el siguiente gráfico que muestra los cinco apellidos más frecuentes en diversos países del mundo 








¿Cuál es su distribución a lo largo de la geografía española?

Hay apellidos cuya dispersión geográfica es bastante amplia, pero en muchos otros casos pueden verse claramente tendencias respecto a su procedencia, de hecho, muchos de los apellidos menos comunes tienden a darse en regiones específicas de nuestra geografía. Por término medio las regiones que tienen mayor proporción de apellidos frecuentes son las del norte y occidente de España, en cambio en Cataluña, Aragón, Comunidad Valenciana, Navarra o País Vasco se puede apreciar mayor diversidad.



Partiendo de la base inicial de los cien apellidos más frecuentes del país vamos a indicar el lugar geográfico en el que mayoritariamente se encuentran más representados algunos de ellos (apellidos por provincia de nacimiento), una forma bastante interesante de averiguar el origen geográfico de muchos de ellos. Como podremos apreciar no todos los apellidos tienen el mismo grado de difusión en nuestra geografía. Para mayor interés o curiosidad recomiendo visitar la página correspondiente del INE, página desde la que se han obtenido los siguientes mapas de distribución.

Zona norte / occidental

    
                           Alonso                                                                Álvarez


                             Arias                                                                  Blanco


                           Castro                                                               Fernández


      
                             González                                                          Menéndez


             
                          Suárez                                                                 Vázquez


 
Vega


Zona centro


                            Díez                                                                     Hernández


                          Herrero                                                                     Martín


Sanz




Zona mediterránea


                           Ferrer                                                                   Giménez


                          Navarro                                                                    Soler


Zona sur


                         Benítez                                                                    Cruz


                            Flores                                                                 Márquez


                            Moreno                                                                Ramirez


                          Reyes                                                                  Romero

Son sólo algunos ejemplos representativos en los que no englobamos algunos casos peculiares como los del apellido Domínguez cuya dispersión está estrechamente vinculada a zonas limítrofes con Portugal 




El origen de los apellidos, una breve lección de historia


No siempre han existido los apellidos. Sólo los personajes nobles en la antiguedad occidental tenían el derecho a conservar un "nombre de casa" "nombre de familia", mientras los campesinos, el pueblo, eran los "sin casta". Los apellidos surgieron alrededor del siglo XI por la necesidad de identificar a las diferentes personas o familias, ya que éstas utilizaban por tradición o costumbre los mismos nombres propios.

Parece que es entre los siglos XIII y XV cuando empieza a extenderse a todos los estratos sociales la costumbre de hacer hereditario el segundo nombre, lo que hoy llamamos apellido. En el siglo XV ya se hallan más o menos consolidados los apellidos hereditarios, gracias en parte a la obligatoriedad de hacer constar en los libros parroquiales los nacimientos y las defunciones. De todas formas, conviene saber que, sobre todo en las zonas rurales y entre la gente más humilde, la norma actual del apellido paterno hereditario no se fija definitivamente hasta el siglo XIX, en el que la burocracia estatal empieza a hacer obligatorias las leyes onomásticas. Después de la revolución francesa, el apellido se constituyó en un derecho que sacó del anonimato al pueblo raso. En 1870 surge en España el Registro Civil, que es donde se reglamenta el uso y carácter hereditario del apellido paterno.

Generalmente en la mayoría de las culturas se usa el apellido paterno (a excepción de los paises hispanos donde se conserva la utilización de los dos apellidos, paterno y materno) para inscribir a los recién nacidos, aunque en los últimos años la práctica totalidad de las naciones ha optado por permitir escoger qué apellido llevarán los hijos.

Los apellidos se constituían originariamente de diferentes formas, principalmente:

Apellidos patronímicos, muy difundidos, son aquellos que han sido originados por un nombre propio. En la España medieval y en países que fueron sus colonias, se utiliza principalmente la desinencia "-ez", que venía a significar "hijo de". Estas terminaciones indican que un antepasado tenía como nombre de pila, en este ejemplo, Sancho, Gonzalo o Martín, y que a sus hijos se les denominaba antiguamente Juan, hijo de Sancho o Juan, hijo de Gonzalo, respectivamente

Algunos apellidos patronímicos son: Álvarez (Álvar, Álvaro), Benítez (Benito), Bermúdez (Bermudo), Díaz (Diego), Domínguez (Domingo), Fernández - Hernández (Fernando, Hernán), Giménez - Jiménez (Jimeno), Gómez (Gome, Guillermo), González (Gonzalo), Ibáñez (Juan), López (Lope), Márquez (Marcos), Martínez (Martín), Pérez (Pere, Pedro), Ramírez (Ramiro), Rodríguez (Rodrigo), Sánchez - Sáez - Sáenz - Sainz (Sancho). Un apellido no patronímico por excelencia en castellano (y en Italia) es "Expósito" o "Espósito", que a menudo se daba antiguamente a los infantes abandonados de padres desconocidos. En catalán el equivalente es "Deulofeu" (lit., Dios lo hizo).

El uso de partículas patronímicas con significado “hijo de” es muy habitual también en otras lenguas como podemos observar en el siguiente gráfico

Apellidos toponímicos derivan del nombre del lugar donde vivía, procedía o poseía tierras la persona o familia asociados al apellido. Algunos ejemplos: Arroyo, Gallego, Miranda, Serrano, Torres, Villa, Costa, Montes o Nieves

Apellidos de oficios o profesiones son aquellos que derivan del oficio o profesión que ejercía la persona o familia asociada al apellido, por ejemplo Ferrer, Herrero, Guerrero, Jurado, Pastor o Sastre


Apellidos de apodos o de descripciones, que derivan de una descripción o algún apodo de la persona o familia asociada al apellido, por ejemplo Bravo, Calvo, Delgado o Moreno

Algunos apellidos compuestos como San Juan, Santamaría, Santana o en general aquellos que comienzan con San, Santa o Santo nacieron entre otros casos, en épocas de la Santa Inquisición española, cuando los sefardíes, moriscos, gitanos y otras etnias tuvieron que huir y cambiar de apellidos usando estos compuestos.

Los apellidos castellanizados son aquéllos que no tienen un origen hispano, pero que con la influencia del castellano fueron transformándose con una grafía o gramaticalmente a lo más parecido en la fonética española. Por ejemplo Acuña (del portugués Cunha), Durán (de origen francés, Durand), Gallardo (del francés Gaillard o Gallard), Jufré (del normando Geodfrey) o Medina (de origen árabe).

Fuente: Elaboración propia, Wikipedia, INE, heraldaria