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lunes, 2 de abril de 2012

¿Por qué a los occidentales nos cuesta tanto diferenciar las caras de los asiáticos?

Muchos occidentales se han preguntado alguna vez por qué todos los asiáticos son tan parecidos entre sí o por qué los subsaharianos nos parecen tan similares, pero ¿es real su semejanza o se trata sólo de una sensación errónea? La respuesta a esta pregunta ha sido objeto de numerosos trabajos científicos hasta identificar el mecanismo cerebral responsable.


La respuesta está en que los seres humanos somos muy hábiles reconociendo rostros, pero con la notable excepción de las caras de personas de otros grupos étnicos: se trata del llamado "other-race effect". Nuestro cerebro parece ser mejor decodificando las características únicas de una cara cuando la persona pertenece a nuestro mismo grupo étnico, lo que hace difícil para nosotros identificar rasgos faciales específicos de personas de otras razas y grupos étnicos.

El “efecto otro tipo de rostro” u “other-race effect” (ORE, según sus siglas en inglés), es conocido por los psicólogos desde hace mucho tiempo y es un fenómeno desmostrado empíricamente en numerosas investigaciones y aceptado por los especialistas. Se refiere a la importante alteración del comportamiento mostrado por los seres humanos en el reconocimiento de rostros en función de si se trata de un sujeto del  mismo grupo étnico o no. El efecto ORE refleja una especialización muy precoz en el reconocimiento facial.  A los tres meses, todos los bebés pueden identificar todos los rostros indistintamente, pero a los nueve meses han perdido esta capacidad y clasifican los rostros con características distintas dentro de una misma categoría. Como para el lenguaje, el cerebro se especializa muy pronto para procesar únicamente en detalle las señales más familiares. En Psicología Social este efecto se describe como una "ventaja de grupo": las personas tendemos a evaluar y juzgar a los miembros de nuestro propio grupo como mejores y más justos que los miembros de otros grupos. El significado del grupo se puede referir a la familia, compañeros de equipo en un equipo de fútbol, compañeros de clase y también diferentes razas y etnias.

Aspecto facial promedio de las mujeres del continente asiático
La literatura científica ha proporcionado una clara evidencia de que el efecto ORE no se explica por la escasez de las variaciones antropométricas en las caras, sino por nuestra falta de experiencia a la hora de reconocer rostros diferentes a los que solemos encontrarnos día a día. Las caras de la misma "etnia" se codifican cerebralmente de forma muy elaborada, con un énfasis en las características únicas faciales que nos ayudan a distinguir una persona de otra. Para caras de otros grupos étnicos, sin embargo, esta información se codifica de forma menos robusta y detallada. En consecuencia, tenemos una memoria más pobre para esas caras, por lo que somos menos propensos a reconocer o distinguir entre ellos. Este fenómeno es universal y se da en todos los seres humanos y grupos, de forma que un subsahariano o un asiático tiene la misma impresión cuando ve a otro individuo de un grupo étnico distinto al suyo.

Las dificultades para reconocer a personas de otras razas se debe más a una falta de convivencia con ellas que a sus características físicas y antropológicas. Distinguimos a los individuos de otros grupos étnicos en proporción a nuestro conocimiento y nuestro contacto con el grupo en su conjunto. Esto favorece la ilusión perceptiva que nos hace pensar "que todos se parecen entre sí o que son todos iguales". Al no convivir con ellos, no estamos habituados a reconocer a gente con esos rasgos faciales, no estamos entrenados para ello. No estamos acostumbrados a mirar las diferencias entre chinos igual que no sabríamos diferenciar entre 12 tipos de nieve como por ejemplo hacen los esquimales. Hay un desconocimiento cultural bastante grande hasta tal punto que no es que veamos a todos los chinos iguales, sino que les vemos iguales a ellos, a los coreanos y a los japoneses, incluso también a los subsaharianos, con independencia de que sean etiopes, congoleños o nigerianos.


Cuanto más interaccionamos con esos grupos étnicos empezamos poco a poco a desarrollar estrategias que nos permiten reconocer mejor ese tipo de caras. Pero aunque un occidental viviera en un barrio chino, seguiría sin distinguirles si no se relaciona con ellos. Para ello deben formar parte de nuestro entorno personal, de nuestra vida; debemos conocerlos y esforzarnos por distinguir entre uno y otro, pero como normalmente no tenemos esa necesidad de acercamiento los acabamos igualando a todos en un proceso que en psicología se llama estereotipia, un mecanismo muy común al que recurrimos porque no podemos asimilar toda la información al mismo nivel de espeficidad. Los asiáticos también lo hacen porque ellos también nos perciben iguales a nosotros, y por eso nos engloban dentro del grupo de los occidentales. Si un grupo étnico entra con asiduidad en contacto con otro diferente comienza a tener mayor precisión y habilidad a la hora de reconocer los rostros de personas de diferente origen étnico y rasgos faciales. 

Esto tiene implicaciones en diversos ámbitos, por ejemplo, la identificación de testigos y sospechosos. A  nivel empresarial también es fuente habitual de conflictos a la hora de entablar negociaciones, de hecho se estima que el 30% de los negocios fallidos entre occidentales y asiáticos se deben al efecto ORE.  



En resumen, es un hecho que los seres humanos que viven en diferentes lugares geográficos perciben a las personas que pertenecen a otro grupo étnico como extremadamente similares entre sí. Pero no se debe a que todos los asiáticos se parezcan, o los occidentales, o los africanos, ya que todos estos grupos presentan amplias diferencias faciales. Simplemente el ser humano está poco “habituado o entrenado” para diferenciar rostros de grupos étnicos diferentes al propio y con los que tiene poco intercambio cultural en su día a día.

jueves, 13 de octubre de 2011

¿Cuáles son los apellidos más comunes de España y en qué regiones son más frecuentes?

¿Cuáles son los apellidos más habituales en España? ¿De dónde proceden nuestros apellidos? ¿Con cuántas personas lo comparto? ¿Dónde viven?. Gracias al Instituto Nacional de Estadística podemos responder a todas esas preguntas y encontrar todo tipo de estadísticas acerca de los apellidos españoles. 

En España hay cerca de 100.000 apellidos diferentes, distribuidos entre sus 17 comunidades autónomas y las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, y de todos ellos los 100 más frecuentes en nuestra geografía son los siguientes



Muchos de ellos no sólo tienen una gran difusión en territorio español, sino también en la mayoría de países de América o incluso en Filipinas, tal y como podemos apreciar en el siguiente gráfico que muestra los cinco apellidos más frecuentes en diversos países del mundo 








¿Cuál es su distribución a lo largo de la geografía española?

Hay apellidos cuya dispersión geográfica es bastante amplia, pero en muchos otros casos pueden verse claramente tendencias respecto a su procedencia, de hecho, muchos de los apellidos menos comunes tienden a darse en regiones específicas de nuestra geografía. Por término medio las regiones que tienen mayor proporción de apellidos frecuentes son las del norte y occidente de España, en cambio en Cataluña, Aragón, Comunidad Valenciana, Navarra o País Vasco se puede apreciar mayor diversidad.



Partiendo de la base inicial de los cien apellidos más frecuentes del país vamos a indicar el lugar geográfico en el que mayoritariamente se encuentran más representados algunos de ellos (apellidos por provincia de nacimiento), una forma bastante interesante de averiguar el origen geográfico de muchos de ellos. Como podremos apreciar no todos los apellidos tienen el mismo grado de difusión en nuestra geografía. Para mayor interés o curiosidad recomiendo visitar la página correspondiente del INE, página desde la que se han obtenido los siguientes mapas de distribución.

Zona norte / occidental

    
                           Alonso                                                                Álvarez


                             Arias                                                                  Blanco


                           Castro                                                               Fernández


      
                             González                                                          Menéndez


             
                          Suárez                                                                 Vázquez


 
Vega


Zona centro


                            Díez                                                                     Hernández


                          Herrero                                                                     Martín


Sanz




Zona mediterránea


                           Ferrer                                                                   Giménez


                          Navarro                                                                    Soler


Zona sur


                         Benítez                                                                    Cruz


                            Flores                                                                 Márquez


                            Moreno                                                                Ramirez


                          Reyes                                                                  Romero

Son sólo algunos ejemplos representativos en los que no englobamos algunos casos peculiares como los del apellido Domínguez cuya dispersión está estrechamente vinculada a zonas limítrofes con Portugal 




El origen de los apellidos, una breve lección de historia


No siempre han existido los apellidos. Sólo los personajes nobles en la antiguedad occidental tenían el derecho a conservar un "nombre de casa" "nombre de familia", mientras los campesinos, el pueblo, eran los "sin casta". Los apellidos surgieron alrededor del siglo XI por la necesidad de identificar a las diferentes personas o familias, ya que éstas utilizaban por tradición o costumbre los mismos nombres propios.

Parece que es entre los siglos XIII y XV cuando empieza a extenderse a todos los estratos sociales la costumbre de hacer hereditario el segundo nombre, lo que hoy llamamos apellido. En el siglo XV ya se hallan más o menos consolidados los apellidos hereditarios, gracias en parte a la obligatoriedad de hacer constar en los libros parroquiales los nacimientos y las defunciones. De todas formas, conviene saber que, sobre todo en las zonas rurales y entre la gente más humilde, la norma actual del apellido paterno hereditario no se fija definitivamente hasta el siglo XIX, en el que la burocracia estatal empieza a hacer obligatorias las leyes onomásticas. Después de la revolución francesa, el apellido se constituyó en un derecho que sacó del anonimato al pueblo raso. En 1870 surge en España el Registro Civil, que es donde se reglamenta el uso y carácter hereditario del apellido paterno.

Generalmente en la mayoría de las culturas se usa el apellido paterno (a excepción de los paises hispanos donde se conserva la utilización de los dos apellidos, paterno y materno) para inscribir a los recién nacidos, aunque en los últimos años la práctica totalidad de las naciones ha optado por permitir escoger qué apellido llevarán los hijos.

Los apellidos se constituían originariamente de diferentes formas, principalmente:

Apellidos patronímicos, muy difundidos, son aquellos que han sido originados por un nombre propio. En la España medieval y en países que fueron sus colonias, se utiliza principalmente la desinencia "-ez", que venía a significar "hijo de". Estas terminaciones indican que un antepasado tenía como nombre de pila, en este ejemplo, Sancho, Gonzalo o Martín, y que a sus hijos se les denominaba antiguamente Juan, hijo de Sancho o Juan, hijo de Gonzalo, respectivamente

Algunos apellidos patronímicos son: Álvarez (Álvar, Álvaro), Benítez (Benito), Bermúdez (Bermudo), Díaz (Diego), Domínguez (Domingo), Fernández - Hernández (Fernando, Hernán), Giménez - Jiménez (Jimeno), Gómez (Gome, Guillermo), González (Gonzalo), Ibáñez (Juan), López (Lope), Márquez (Marcos), Martínez (Martín), Pérez (Pere, Pedro), Ramírez (Ramiro), Rodríguez (Rodrigo), Sánchez - Sáez - Sáenz - Sainz (Sancho). Un apellido no patronímico por excelencia en castellano (y en Italia) es "Expósito" o "Espósito", que a menudo se daba antiguamente a los infantes abandonados de padres desconocidos. En catalán el equivalente es "Deulofeu" (lit., Dios lo hizo).

El uso de partículas patronímicas con significado “hijo de” es muy habitual también en otras lenguas como podemos observar en el siguiente gráfico

Apellidos toponímicos derivan del nombre del lugar donde vivía, procedía o poseía tierras la persona o familia asociados al apellido. Algunos ejemplos: Arroyo, Gallego, Miranda, Serrano, Torres, Villa, Costa, Montes o Nieves

Apellidos de oficios o profesiones son aquellos que derivan del oficio o profesión que ejercía la persona o familia asociada al apellido, por ejemplo Ferrer, Herrero, Guerrero, Jurado, Pastor o Sastre


Apellidos de apodos o de descripciones, que derivan de una descripción o algún apodo de la persona o familia asociada al apellido, por ejemplo Bravo, Calvo, Delgado o Moreno

Algunos apellidos compuestos como San Juan, Santamaría, Santana o en general aquellos que comienzan con San, Santa o Santo nacieron entre otros casos, en épocas de la Santa Inquisición española, cuando los sefardíes, moriscos, gitanos y otras etnias tuvieron que huir y cambiar de apellidos usando estos compuestos.

Los apellidos castellanizados son aquéllos que no tienen un origen hispano, pero que con la influencia del castellano fueron transformándose con una grafía o gramaticalmente a lo más parecido en la fonética española. Por ejemplo Acuña (del portugués Cunha), Durán (de origen francés, Durand), Gallardo (del francés Gaillard o Gallard), Jufré (del normando Geodfrey) o Medina (de origen árabe).

Fuente: Elaboración propia, Wikipedia, INE, heraldaria

sábado, 14 de mayo de 2011

Psicología del color

La psicología del color es un campo de estudio que está dirigido a analizar el efecto del color en la percepción y la conducta humana. Desde el punto de vista estrictamente médico, todavía es una ciencia inmadura en la corriente principal de la psicología contemporánea. Sin embargo, en un sentido más amplio, el estudio de la percepción de los colores constituye una consideración habitual en el diseño arquitectónico, la moda y el arte publicitario.

Los colores transmiten ideas, sentimientos. Nos hacen reaccionar de una manera o de otra, sentir frío, calor, amor, dolor. Pero la pregunta es: ¿Quién nos ha enseñado a relacionarlos con estas sensaciones? ¿Cuáles son las variables que influyen a que pensemos de un color un determinado grupo de cualidades? nadie está seguro, pero sí se cree que muchos de los colores básicos están asociados con lo que vemos en gran cantidad y de lo cual hacemos una regla general. Otras veces la percepción del color es una construcción cultural basada en la acumulación de asociaciones de carácter social, resultando en un valor colectivo.



El estudio de Eva Heller ('Psicología del color: Cómo actúan los colores sobre los sentimientos y la razón'), basado entre otras cosas en una encuesta realizada a 2000 personas, demuestra que los colores y los sentimientos no se combinan de manera accidental, que sus asociaciones no son cuestión de gusto, sino experiencias universales profundamente enraizadas desde la infancia en nuestro lenguaje y nuestro pensamiento. Se consultaron a dos mil alemanes de diversos ámbitos culturales y profesionales sobre sus colores preferidos, los que aborrecían, qué impresiones les causaban cada color y qué colores asociaban a los distintos sentimientos. Se establecieron asociaciones en 160 sentimientos e impresiones distintos. Y se extrajeron correlaciones que indicaban que a la algarabía y la animación se relacionan los mismos colores que a la actividad y la energía; a la fidelidad, los mismos colores que a la confianza. No se trata de un estudio ‘pseudomístico’ en el que las asociaciones se justifican por simples cuestiones de gusto, sino que ahonda en la antropología, el lenguaje, las estructuras sociales, el dinero o la cultura.


Los efectos de los colores no son innatos, pero como se conocen en la infancia a la vez que el lenguaje, los significados quedan interiorizados en la edad adulta y parecen innatos. A pesar de las sensaciones individuales hay una comprensión universal, las impresiones y vivencias que producen los colores pueden considerarse de una manera perfectamente objetiva, aunque cada individuo vea, sienta y juzgue los colores de una manera personal.

Los publicistas y expertos en marketing lo saben bien, y los utilizan para manejar nuestra mente a través de los colores. Además en la sociedad actual la referencia a los colores es constante, incluso en el lenguaje diario los usamos para expresar como nos encontramos.



A continuación un análisis de los trece colores más comúnmente utilizados.

AZUL

Este color se asocia con el cielo, el mar y el aire. Se le asocia con la introspección y las emociones profundas. También tiene un simbolismo de melancolía y de calma. Expresa armonía, amistad, fidelidad, serenidad, sosiego. Se asocia con la tranquilidad, lo perceptivo, lo sensible y el afecto.

El azul representa las cualidades intelectuales: la inteligencia, la ciencia y la concentración. Siempre que ha de predominar la razón frente a la pasión, el azul es el color principal.

Es la estrella de los colores. Es el color que más adeptos tiene, independientemente del sexo y la edad. Es el color más elegido por personas normales en su condición psíquica y por niños sin problemas. No hay ningún sentimiento negativo en el que domine el azul. Hombres y mujeres se visten con frecuencia de color azul, pues es apropiado para toda ocasión y todas las estaciones del año. Además es el color preferido para los automóviles. Sólo hay un ámbito donde el azul no es muy aceptado: no comemos ni bebemos casi nada de este color. A los que les gusta el azul, les gusta la calma y la tranquilidad. Además, se relaciona con sentimientos positivos como la armonía, la simpatía y la amistad.



Es un color primario, pues mezclándolo salen el resto, y es de los denominados fríos por lo que se liga más a la inteligencia y a la razón que a los sentimientos. El azul es probablemente el color más utilizado por las marcas. Es el color del cielo y del mar y está asociado con la estabilidad y la profesionalidad. Simboliza además la confianza, la inteligencia, la verdad, la fe y la lealtad. El azul es considerado en general un color beneficioso tanto para la mente como para el cuerpo, puesto que tiene un efecto calmante. Está muy presente en las marcas tecnológicas. Al denotar tranquilidad, autoridad, confianza y lealtad es el color que produce las mayores ventas en el mundo, reportando la tasa más alta de éxito en entrevistas y ventas. Es uno de los favoritos de las fuerzas de la ley y las milicias. El azul es el principal color transmisor de poder.

Durante siglos, el color de la indumentaria no fue una cuestión de gusto, sino de dinero. La obtención de tintes era laboriosa, muchos colorantes tenían que importarse, y el teñido exigía un trabajo intenso; todo esto encarecía las telas. Sin duda también había tintes baratos, pero no eran resistentes a la luz y al lavado, y los tejidos quedaban pronto desteñidos. Pero el azul era la excepción: teñir de azul era fácil en cualquier parte, y desde tiempos primitivos se conocía un tinte estable a la luz: el índigo, que fue el tinte más importante. Históricamente en la Edad Media, cualquier persona podía vestir de azul, aunque no de cualquier azul. El azul celeste luminoso era un color noble, era el azul de la nobleza.

El azul índigo, el color común de los jeans, fue en la antigüedad el color preferido para las prendas de vestir, barato y por tanto representante de la vida cotidiana y del trabajo, a diferencia del púrpura y el azafrán que por ser los más estables a la luz y más laboriosos de obtener eran mucho más caros; por lo que se puede decir que el color en la indumentaria no fue una cuestión de gustos sino de dinero. No hay ningún sentimiento negativo en el que domine el azul, por el contrario, en China es un color poco apreciado.

ROJO

El rojo es el primer color al que el hombre le puso un nombre, la denominación cromática más antigua del mundo. El simbolismo del rojo está determinado por dos experiencias elementales: el fuego es rojo y lo es también la sangre. Fuego y sangre tienen en todas las culturas un significado existencial. Es el color del amor y del odio, el rojo es el color de todas las pasiones, las buenas y las malas. La sangre se altera y sube a la cabeza y el rostro se ruboriza, por timidez o enamoramiento, o ambas cosas a la vez. También se enrojece al sentirse avergonzado, porque se esté enojado o se haya excitado.

Es también el color de la fuerza, el vigor, el valor. Es el color de la violencia y la explosividad, y por lo tanto se encuentra relacionado con instintos primarios, impulsos vitales agresivos. El rojo es además el color de la ira, la agresividad y la guerra. Es el color del peligro y uno de los colores de lo prohibido. Los frenos de emergencia, los extintores y los botones de alarma son rojos. En el fútbol un jugador tiene prohibido seguir jugando cuando el árbitro le enseña la tarjeta roja. Desde la señal que prohíbe estacionar hasta el cartel que prohíbe fumar, todas tienen rojo. El rojo es también el color de las correcciones, los controles y la justicia. Los escolares saben que el rojo es el color de las correcciones. También es el color de los precios rebajados. Tener “números rojos” en una cuenta es cuando el saldo es negativo. El rojo en general es el color de los extrovertidos, no puede quedar en segundo plano. En este sentido el polo opuesto al rojo es el azul, ya que este último es lo inmaterial, lo lejano, lo frío y lo bajo. Rojo y azul son psicológicamente contrarios.



Es el color más frecuente de las banderas. Las banderas rojas aparecen continuamente como banderas de guerra. En la Revolución rusa de 1907, la bandera roja del movimiento obrero se convirtió en la bandera del socialismo y el comunismo.

Todos los Ferrari que han participado en carreras de coches son rojos. Para una bebida como Coca-Cola, de efecto estimulante, ningún otro color es más apropiado que el rojo. Por el mismo motivo es uno de los colores más usados en cajetillas de cigarros. Es el color de todas aquellas actividades que requieren más pasión que razonamiento. Es un color omnipresente en publicidad, es el color de los anuncios. El poder de atracción de este color esta demostrado. El rojo es el rey de la pasión, del amor y del odio por igual. Las personas que lo eligen, suelen guiar sus actos por el camino del corazón y no por la razón. Son decididas y optimistas.

Históricamente, el rojo fue el color de la nobleza y de los ricos, por su carácter de color luminoso. Los colores luminosos eran privilegio de las clases superiores, y los apagados le correspondían a los pobres. El rojo era el color más claro en las tintorerías, la fabricación de los tintes era difícil, el teñido costoso y los materiales debían ser importados. Los patricios convirtieron al color rojo en el color de los ricos. En el Renacimiento, el rojo era el color más apreciado por mujeres y hombres, jóvenes y viejos. Pero hoy algo queda del rojo de los nobles: aún se desenrolla a la entrada de la ópera, de un teatro o un hotel la alfombra roja para “los reyes”.

AMARILLO

Es el color más contradictorio ya que representa tanto la búsqueda del optimismo y la sabiduría, como el enojo, la mentira y la envidia. El amarillo es un estimulante mental aunque, en exceso, produce agotamiento. Así de complicado es este color.

Es el color de lo espontáneo, la impulsividad ;de las señales de advertencia de sustancias tóxicas, explosivas o radioactivas, como signos negros sobre fondo amarillo. Inspira un amplio rango de emociones, desde alegría y esperanza hasta precaución, decadencia y celos. No obstante, las personas pierden sus estribos más a menudo en habitaciones amarillas que en espacios de otros colores, y los bebes llorarán más en ambientes pintados de amarillo. Éste es el color más difícil de asimilar para el ojo, por lo que puede saturar si es usado de más. Es un color optimista, jovial y divertido. Es un color estimulante pero también estridente, debe evitarse en las zonas de relax.



Es el color de la luz solar, del mediodía, del oro. En la Edad Media, era el color que identificaba a los desterrados de la sociedad: las prostitutas, las madres solteras, los deudores, los herejes debían agregar a su vestimenta alguna prenda de color amarillo que demostrara su deshonra. Los judíos, al igual que los mendigos, debían colgar de sus ropas unas argollas amarillas.

En Asia en cambio, el amarillo es el color de la felicidad, de la gloria, la sabiduría, la armonía y el color de la cultura. En China, el amarillo es la fuerza natural dispensadora de la vida. También en la India, el amarillo es el color de los dioses y de los gobernantes.

VERDE

La mayoría de los significados del verde están asociados con la naturaleza, principalmente con la primavera, la vida y el desarrollo de la vegetación. Por esto es apropiado para simbolizar la juventud, la lealtad, la esperanza y la promesa. Proporciona una sensación de tranquilidad y seguridad. Es lo agradable y la tolerancia. Es el color de la vida y de la salud, de lo vivo en el sentido más amplio, referido a todo lo que crece. Es el color simbólico de todo lo que puede desarrollarse y prosperar. Señal de firmeza, también perseverancia y resistencia al cambio. Los expertos le atribuyen un efecto calmante, pues alegra la vista sin cansarla (el verde pizarra es el más adecuado para fijar en él largo tiempo la vista),

El verde es además un color tranquilizante, corresponde a un temperamento austero y de voluntad constante, es el color más reposante que existe, no mueve a ninguna dirección, no es alegre ni triste, menos aún apasionado. Está presente en los semáforos, también en los carteles que indican las salidas de emergencia y hasta hace algunos años en las pizarras de los colegios. También las telas usadas en los quirófanos y batas del personal quirúrgico son verdes por razones funcionales: además de su efecto tranquilizante en los cirujanos, tienen la ventaja que sobre ellas la sangre parece marrón e impresiona menos.



El verde es el color sagrado del Islam. Todos los Estados miembro árabes tienen el verde en sus banderas. El Corán prometía un paraíso encantador de verdes prados floridos, bosques umbríos y oasis perpetuos.

El verde es el color más fácil para el ojo y, actualmente, es uno de los más populares en las decoraciones. Las personas que esperan para hacer su entrada en sets de televisión, son sentadas en habitaciones verdes con el objetivo de relajarlas. Simboliza la armonía y proporciona a las personas un fuerte sentido de seguridad.

NEGRO

Ha sido un color maldito a lo largo de la historia, por lo que no es de extrañar que se relacione con los pesimistas. En un "día negro" ocurren cosas malas, quien lo ve "todo negro" parece que no espera nada bueno de la vida.... Parece que todos los sentimientos negativos van ligados a este color aunque, curiosamente, el 10% de las personas lo eligen como favorito. A algunas personas lo que les atrae del negro es un cierto grado de rebeldía, de no estar conforme con lo establecido. También puede ser la renuncia a querer llamar la atención. Y como no, es el color de la elegancia.

El negro tiene características que pueden considerarse negativas para el ser humano, ya que simboliza desgracia, oscuridad, noche, desesperanza, terror y muerte. Es el color de lo misterioso, la magia y la introversión. Es el color de la individualidad, de la protesta y la negación. Es el color del duelo, de la maldad, de lo conservador, de la elegancia. Popular a raíz de su efecto adelgazante, el negro puede hacer que su portador aparezca distante y dominante. Transmite mensajes muy poderosos al consumidor. Está asociado con el poder, la elegancia, pero también con la muerte, el mal y el misterio. Denota fuerza, autoridad, sensación de importancia y seriedad.



Toda maldad es negra, quien habla mal del otro, lo “denigra”, lo pone negro, ensucia su fama. En las familias hay “ovejas negras”. Cuando decimos que algo se ve negro, queremos decir que presentimos que ocurrirá algo muy malo con eso. Quien lo “ve todo negro”, es un pesimista. En un “día negro” suceden cosas desafortunadas. El negro es el color de la mala suerte: los supersticiosos le temen a los gatos negros. El negro hace referencia a lo prohibido, el “mercado negro” y lo ilegal. Las “listas negras” son las que elaboran las dictaduras con los nombres de personas indeseables o de adversarios políticos.

Quien viste de negro renuncia incluso al color. El negro es la elegancia sin riesgo. Esto se ve particularmente en la moda masculina, donde los trajes, el frac y el esmoquin, son siempre negros. La vestimenta negra concentra en el rostro, la impresión que la persona produce. Además el negro es el color que menos depende de las modas. Los jóvenes asocian el negro a la moda y los automóviles caros. Los espacios negros aparecen como mucho más pequeños que los blancos.

BLANCO

El blanco es, según el simbolismo, el color más perfecto. No hay ningún “concepto blanco” de significado negativo. Es el color del comienzo, significa paz o rendición. Es el color del bien y la honradez. Lo blanco por otro lado simboliza lo limpio, lo higiénico. Las personas que manipulan alimentos, y quienes cuidan enfermos, deben vestir de blanco, como símbolo de esterilidad.



El blanco está asociado con la luz, la inocencia, la pureza, la castidad y la pulcritud. Usado por las novias para comunicar inocencia, si bien hasta 1950 no se generalizó el traje de novia blanco sino que era muy habitual el negro. Es un color neutral que va con todo. Generalmente, es usado en camisas y blusas todo el año, sobre todo en los meses estivales. En Asia es el color del luto.

NARANJA

El color naranja o anaranjado, es una combinación del rojo con el amarillo y como tal, tiene un papel secundario en nuestro pensamiento y en nuestro simbolismo. Pensamos en el rojo o en el amarillo antes que en el anaranjado y por esto hay muy pocos conceptos que simbolicen exclusivamente al color naranja. Su nombre procede del de la fruta que antiguamente era un fruto exótico. El color naranja no existía en Europa antes de que los cruzados trajeran esta fruta de Oriente.



El naranja significa entusiasmo y exaltación. Es el color de la diversión, la sociabilidad y uno de los colores de la alegría. De la extraversión, de lo original, de la actividad. Es además el color que más contrasta con el mar, por lo que los chalecos salvavidas y los flotadores comúnmente son naranja. Son naranja también los chalecos de seguridad de los trabajadores en la carretera. A pesar de esto, nadie elige un coche de color naranja, color visible en la oscuridad y la niebla. Es un color presente en la moda veraniega, especialmente adecuado para personas de piel oscura o bronceada.

Su poder de atracción está en que es el color que más aromas produce con solo mirarlo, ya que muchos alimentos y flores son de este color. Lo prefieren las personas a las que les gusta la diversión, la sociabilidad y la gente alegre. El color naranja combina la energía del rojo con la alegría del amarillo. El naranja significa felicidad, entusiasmo, fascinación, creatividad, atracción y estimulación. El naranja transmite la sensación de calor sin necesidad de ser agresivo. Se suele asociar a la comida saludable, tiene un elevado nivel de visibilidad y es muy efectivo en la promoción de alimentos y juguetes.

VIOLETA

Está asociado con la realeza y simboliza el poder, la nobleza, el lujo y la ambición. Es además vinculado a la sabiduría, la dignidad y la independencia. Es el color de la superstición, de la ambigüedad, de la vanidad, de la moda, de la fantasía.

Es el color menos habitual de la naturaleza, por lo que resulta artificial. Se considera un tono mixto de emociones confusas. Así, en su manifestación más clara produce sentimientos románticos y, en su más oscura, evoca melancolía y tristeza. El violeta es también el color de la penitencia y la sobriedad. El violeta es el color de la magia, lo oculto, la fantasía y lo esotérico. Marca el límite entre lo visible y lo invisible. De noche es el último color antes de la oscuridad total.



Históricamente el púrpura violado era el color de los poderosos, de los que gobernaban. La preparación de una vestimenta violeta o púrpura duraba años, y llevar algo de color púrpura si no se pertenecía a la clase social autorizada para hacerlo, era castigado con la pena de muerte. En Roma, el púrpura era por ley el color imperial.

Es además el color de la vanidad y uno de los colores de lo femenino. Quien viste de violeta quiere llamar la atención. El violeta y el lila han sido siempre los colores preferidos para empaquetar chocolates.

ROSA

El rosa es el color del encanto, la cortesía, la sensibilidad y lo sentimental. Todas las cualidades atribuidas a la rosa se consideran típicamente femeninas. Puede inspirar gran variedad de emociones, desde diversión y excitación (rosas fuertes) hasta relajación y falta de energía (rosas pálidos).



El rosa es el punto medio entre los extremos rojo y blanco: fuerza mansa, energía sin agitación, temperatura agradable del cuerpo. Es el color de la ilusión, la ensoñación y el romanticismo, todo es “color de rosa”. Es el color de la infancia, de lo pequeño, del romanticismo, de la ensoñación, lo benigno. Es el color de lo artificial.

El rosa sólo representa sentimientos positivos (los que se asocian a lo femenino como el encanto, la amabilidad, la delicadeza, lo tierno, lo seductor, lo suave, lo dulce) pero las mujeres lo asocian a lo cursi.

ORO

Quién piensa en él, piensa ante todo en el metal precioso. El oro significa dinero, felicidad y lujo, sentimiento de alegría y viveza pero también un aura sombrío y tradicional. Es el color que más se asocia a la belleza, pero también es demasiado materialista y arrogante.

Todo lo que sirve para ganar dinero también está relacionado con el oro: un cantante exitoso tiene una “voz dorada”, un futbolista exitoso gana el “balón de oro”. El petróleo es el “oro negro” y en otros tiempos, la porcelana y el marfil eran el “oro blanco”. Todo lo que se vende caro, acaba siendo oro.



El dorado es también el color del orgullo y uno de los colores relacionados con el mérito. Es el color de la fama. En todos los ámbitos hay galardones de oro: los Premios Oscar son estatuillas de oro. Aquellos objetos que no pueden fabricarse en oro, reciben un baño dorado y automáticamente pasan a ser objetos de lujo. Es el color del deslumbramiento y uno de los colores de la vanidad.

PLATA

El plateado es también uno de los colores del lujo, la pompa y la solemnidad. Es el color de la elegancia, del lujo no típico, menos ostentoso que el oro. El plata es el color de la velocidad y el dinamismo. Este color de la rapidez, hace pensar en coches, aviones, cohetes y locomotoras de alta velocidad.



Es un color que se mantiene siempre distante. Se asocia también a lo claro y lo intelectual, la ciencia y la exactitud. El color plata además es lo moderno, lo tecnológico y lo funcional. La modernidad es uno de los conceptos que las personas más asocian con este color. Es uno de los colores de lo creado por la tecnología, no es expresión de valor sino de función.

MARRÓN

Psicológicamente sus conceptos son casi siempre negativos: lo feo, lo antipático, lo antierótico, lo desagradable, lo corriente y lo anticuado...

En la naturaleza es el color de lo marchito, de lo que se extingue. Es el color que manifiesta la antigüedad de las cosas: el papel, las telas, la madera y la piel, se ponen cada vez más oscuras con los años. Luscher, lo asoció con las personas que son perseverantes y tenaces en su trabajo. Comunica credibilidad y estabilidad. Es un excelente color para transmitir información, ya que crea un ambiente neutral para discusiones abiertas.




Es también el color de lo corriente, lo simple y lo humilde. Quien viste de marrón no quiere destacar, sino adaptarse. En la Edad Media, era el color de los campesinos pobres, de los siervos, los criados y los mendigos. En esta época los colores luminosos eran símbolo de status, y las ropas cafés o sin teñir, indicaban una condición inferior. Para la realeza era un color demasiado vulgar, ya que nunca resulta adecuado para las ocasiones en que la elegancia es un requisito. Un traje marrón, incluso de la mejor tela, nunca será realmente elegante. Actualmente el marrón es un color muy aceptado en la moda y la decoración. Corresponde al color de una multitud de materiales naturales, como la madera, el cuero y la lana.

Casi nadie siente predilección por este color. Sólo el 1% de los hombres y las mujeres lo tiene como color favorito, con ningún otro color se da tal rechazo.

GRIS

Simboliza neutralidad y sofisticación. Es el color de la vejez, de la experiencia, la respetabilidad y la sabiduría pero también de lo anticuado, del pasado y lo olvidado, no hay lujo gris, pues el objeto parece más barato. El gris es el color sin fuerza. En él, el noble blanco está ensuciado y el fuerte negro debilitado. Es neutro y pasivo, expresa duda y melancolía.



Es el color de la sobriedad y la penitencia; de la piedad y la tristeza. Es el color de todos los sentimientos sombríos, la soledad y el vacío, de la personalidad cerrada e introvertida. Pero también el gris es el color de la teoría y la reflexión.

Es un color que indica neutralidad, y aunque no crea tensión, tampoco la alivia. El gris es el color de quienes desean mantenerse al margen de problemas, y suelen mostrarse neutrales en las discusiones. Por eso, para no llamar la atención, el gris es muy usado en los trajes de chaqueta de los hombres. La vestimenta gris, así como la marrón, estaba hecha en sus inicios, de tela sin teñir.